Saludos Socialistas

El rincón del inconforme

sábado, 26 de febrero de 2011

El politólogo hipócrita

A los politólogos normalmente se les llena la boca con la palabra democracia. No es mi intención volver sobre los pasos dados anteriormente, la crítica a esas democracias del mercado en las que el ser humano es libre para comer en el McDonald o en un restaurante turco, para comprar un coche u otro, para leer un períodico mentiroso u otro que quizás lo sea más. No es esa la intención, al fin y al cabo, con la que está cayendo creo que todo el mundo ya comprende que esas democracias, como la española con 43% de paro juvenil y un 36% de contratos basuras, más que democracias parecen una obra de Valle Inclán. No, la idea de estas palabras es destacar la pura hipocresía del demócrata de salón que otorga importancias y escalas de valores destacadas por la distancia del que no sufre en sus carnes el mal que rodea a gran parte de la humanidad. Hablan de Cuba, y a menudo niegan o se saltan las dos categorías del autoritarismo; el redistritubutivo y el no redistributivo, incluso hay quien mete en el mismo saco a gentuza como Pinochet y al comandante Castro. Suelen ser esos los que mentan la democracia basándose en las realidades europeas y sus mentiras de la clase media trasnochada que se sigue considerando en ese estado de gracia pese a las precariedades laborales, pese a las precariedades de salario, vivienda y futuro, que se antoja negro azabache con las reformas laborales que violan al más débil, patrón común a toda nuestra historia. Hablan de democracia entendida como libertades electorales, pero niegan el sistema electoral cubano amparándose en categorías de pensamiento exclusivamente centradas en nuestros modelos liberales, voto cada 4 años a listas impuestas por partidos políticos a menudo poco democráticos en sí mismo. Hablan de respeto a medios de comunicación, sin olvidar los estragos que estos generan entre poblaciones poco formadas, hablan de libertad cuando la gente se muere de hambre y la violencia se desata por doquier recogida en corrupciones elitistas como se puede apreciar en países como el Salvador o Guatemala, que por supuesto son "democracias imperfectas" sin olvidar que la democracia perfecta es similar al socialismo, todavía no se ha alcanzado en ningún lugar. Hablan con pensamientos exclusivamente occidentales queriendo aplicar modelos, que desde luego son deseables, pero absurdos donde las instituciones y organismos que la sustentan son inexistentes. Hablan de derechos humanos aquellos que no recuerdan como se violan día a día en Europa, en España negandonos trabajos dignos, exprimiendo a la población mediante reformas que olvidan que las SICAV cotizan en nuestro país al 1%. Hablan y muestran su egoismo, desde puntos de vista academicistas que parecen haber olvidado por completo que no son las instituciones las que han de configurar un Estado o una nación, sino los ciudadanos y estas han de adaptarse a sus necesidades. Pero por supuesto, desde el despacho, rodeado de libros que pocos leen, encerrados en el círculo selecto en el que se está convirtiendo el mundo académico que parece haber olvidado su compromiso con la sociedad y por supuesto con el salario mensual llegando cada mes, la vida se ve de otra manera. Dice un amigo que hay quien es defensor de causas lejanas, "no me gustan los negros, ni los gitanos, prefiero que la mujer gane la mitad y pagar pocos impuestos", pero apadrino un niño en el Congo, yo digo que hay politólogos a los que les gustan sus propias causas lejanas; en Cuba, bloqueada por la hipocresía yankee al son de "te bloqueo por antidemocrático y comunista, pero pacto con los saudíes, ejemplo de savoir fair o le vendo la mitad de mi deuda a China", hoy por hoy no se ven muertos por las calles y con más o con menos (otro día hablaremos del bloqueo, que aún hay quien piensa que es un mal menor) la población disfruta de lo que humanamente se les puede conceder con la que tienen encima, los niños no se mueren de hambre y existe seguridad para todos. Casi señores, prefiero que me llamen castrista, a demócrata salvadoreño o guatemalteco. La hipocresía al poder. Aunque por supuesto comparando a Cuba con Haití, ¿quién querría vivir en Cuba? El paraíso está muy lejos de Cuba, pero no está más cerca de ningún otro país centroamericano.

No hay comentarios: