Saludos Socialistas

El rincón del inconforme

lunes, 22 de noviembre de 2010

La solución no es irse, la solución es luchar

A raíz de la creación de la Plataforma Militantes Socialistas por un Sáhara Libre, impulsada por diferentes coordinadoras de Izquierda Socialista y extendida a toda la militancia del PSOE y compuesta por miembros del Partido, que han ejercido sus derechos democráticos recogidos dentro del Reglamento de Afiliados y Afiliadas; Cap.II. Art.28.E, que dice:

Son derechos de los/as militantes; [...]El derecho a realizar manifestaciones públicas, juicios de valor y expresión

de opiniones, de forma libre, leal y responsablemente con los límites del

respeto a la dignidad de las personas, así como a las resoluciones y

acuerdos democráticamente adoptados por los órganos del Partido, en el

marco de sus competencias estatutarias [...]

Ha saltado a la prensa la iniciativa minoritaria planteada por algunas otras plataformas en Internet, que insta a los afiliados al PSOE a que abandonen sus filas debido a las actitudes que este está manteniendo de cara a la problemática del Sáhara. Muestro aquí mi total discrepancia con esta iniciativa. El Partido Socialista Obrero Español, está compuesto por más de 40o mil afiliados que han apostado por un proyecto político que viene construyéndose desde hace más de 100 años. Yo no culpo a esos militantes de las actuaciones del Partido, que por otro lado, se encuentra gobernando un Estado con 46 millones de habitantes, que demandan estabilidad a nivel social, económico y político y en este juego democrático en el que estamos inmersos se rige por mecanismos de tira y afloja, condicionados de manera decisiva por los mercados y las instituciones europeas controladas actualmente por la derecha alemana y francesa además por supuesto de los sempiternos mercados, culpables de la progresiva caída de los valores democraticos; LOS ESTADOS LOS ELIGEN LAS PERSONAS, ¿QUIÉN ELIGE A LOS MERCADOS? Por todo esto, no puedo culpar a la militancia, plagada de mileuristas que resisten estoicos como viejos soldados de infantería, los envites del capital, malvendiendo su fuerza de trabajo por un salario que no hace sino sumergirlos en la docilidad ante el miedo a perder su sustento. Y siempre como el banderillero de la plaza, que no oficia con protagonismo pero se le pone la cara colorada cuando le recuerdan que el torero no faena con clase. ¿A quién culpo? A nadie. Lo único que nos acuso es de tolerar. De tolerar quienes con nuestra parsimonia permitimos que poco a poco fuésemos perdiendo de nuestra base social a la clase trabajadora, a quienes toleraron que al final la OTAN fuera una realidad, a quienes iniciamos la privatización del sector público, a quienes nos sumergimos en una burbuja inmobiliaria, fomentando la cultura del pelotazo, tan añeja en este país, a quienes no luchamos por un restablecimiento de la República, abogando por un Estado heredero del Franquismo, a quienes insistimos a nuestro hijos por la educación universitaria sí o sí, sin tener en cuenta lo que eso acarrearía y lo que es peor, desprestigiando el oficio manual, principal baluarte de la ideología socialista y verdadero motor de nuestro mundo. Nos culpo a todos porque en virtud de los fácil, de lo conveniente en aquel momento, de la necesidad de adaptación a los nuevos modelos, a las democracias liberales y la economía de Mercado, tolerando con nuestra pasividad a Francis Fukuyama, siguiendo su grito que predicaba la defunción de la Historia en Berlin aquel frío noviembre del 89, permitimos que pragmatismo y la injusticia rompiera nuestra identidad quebrando nuestro programa de máximos. Nosotros toleramos todo esto. Pero eso no es razón para abandonar el Partido, para desvincularnos de un proyecto que sin duda acabará desembocando en el Socialismo. La vida sigue tras nosotros y somos responsables de dejar a los futuros socialistas un Partido democrático, socialista y comprometido con los valores del ser humano por encima de todo. ¿He de dejar el Partido por la actuación con el problema saharaui? No, no he de dejarlo porque el coche se arregla en el motor, no desde fuera criticando qué mal actúa el prójimo. He de renunciar al trabajo que han hecho muchos antes que yo, dedicarme a la vida sencilla sin los sobresaltos y horas de sueño de roba todo esto, he de renegar del desarrollo extremeño en el que el Partido ha tenido un papel fundamental o de la consecución de amplias mejoras sociales, eso sería lo fácil y el Socialismo no lo es. Decía El Socialista hace unos meses, que contra la situación actual, contra el descrédito, lo mejor es la militancia, militancia pura y dura decían, quede dicho que ese debe ser nuestro plan. Somos los militantes quienes sostenemos y dotamos a este Partido de coherencia y voluntad, para seguir haciéndolo hemos de retornar a los barrios, a las fábricas y puestos de trabajo junto con los sindicatos de clase, hemos de volver a las calles, a la movilización social, que nadie se engañe, cuando la militancia se pone en marcha, cuando se inicia una revolución sin tiros, con lentitud pero firmeza, dos pasos adelante, uno atrás que decía el camarada Marcelino, teniendo por destino mayores cotas de democracia, de derechos y libertades, en busca del Socialismo, nadie puede pararnos. Porque nos protege algo que nuestros adversarios nunca tendrán, la moral intachable del que ha hecho de la búsqueda de la justicia su misión.

Definitivamente no, no me rindo, trataré de cambiar lo que pueda desde dentro y espero que todos ustedes sean mis compañeros.

Pablo Iglesias Ordóñez

Coordinador IS-PSOE Extremadura