Saludos Socialistas

El rincón del inconforme

miércoles, 20 de octubre de 2010

Tiempos difíciles para la Socialdemocracia

Durante los últimos meses, fruto de las medidas de ajuste del gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero y la línea oficialista del PSOE, que rompen con el programa social de la primera legislatura y propician la adhesión a la deriva ultraliberal que se está ejecutando en Europa. Se está presenciando en toda España un movimiento de asociacionismo y crítica al sistema económico. Estas críticas, encabezadas por grandes académicos como Vicenç Navarro o Marcos Roitman y por movimientos de amplio recorrido como los altermundialistas ATTACC, parecen estar gestando una alternativa clara, que pasa en primer lugar por el rechazo firme al sistema económico capitalista. Pero este movimiento, que se amplifica con el desarrollo de la crisis económica del sistema financiero, no es más que otra letra en el abecedario de la crítica social hacia la pérdida progresiva de derechos sociales entre los que podríamos citar; el derecho a la intimidad, con la instalación masiva de cámaras de video vigilancia en las vías públicas, el derecho a la vivienda; con el aumento indiscriminado de los precios de los pisos o el derecho al trabajo; acordándonos no sólo de las grandes masas de parados actuales, sino de los que se generarán año a año en los hornos universitarios de toda España. Siguiendo esta línea podríamos hablar de más concesiones públicas al capital privado, como en materia de Educación, véase el Proceso de Bolonia, con aplicación a coste cero o en Sanidad; con el ejemplo ilustrativo de la Comunidad de Madrid, que se encuentra inmersa en fuertes procesos de privatización. Sin duda, se podría dedicar un artículo completo a las concesiones no de beneficios sino de necesidades sociales a las grandes rentas.


Volviendo a la crítica social que está surgiendo, podemos afirmar que esta también se respira dentro de las filas socialistas y ya se ha reflejado en la demanda de primarias y especialmente dentro del PSM, que reafirma su postura eligiendo a Tomás Gómez y rompiendo con la línea oficialista, abriendo campo a la militancia de base. Por supuesto, Extremadura no es una excepción. La prensa regional, durante estos últimos días a recogido noticias que muestran cierto inconformismo entre las bases socialistas, unas de carácter directo, como la baja de militancia de Mercedes Amado, Jefa del Gabinete de la Consejería de Educación de la Junta de Extremadura y por supuesto, con la creación del partido político Iniciativa Socialista, conformado en gran parte por antiguos miembros del PSOE extremeño, que buscan, según sus propias palabras formar una "cooperativa política" más enraizada en la ideología de izquierdas. Por si fuera poco, esta semana se inaugura una brecha histórica en el PP y el PSOE, según fuentes del diario Público, Zapatero sería el líder peor valorado y 13,4 puntos separan a unos de otros en las intenciones de voto. La derecha saldrá reforzada de una crisis generada por las teorías económicas que defienden. Es una situación difícil. Si pretendemos hallar los porqués de toda esta marea de alternativas y movimientos sociales, sería prudente pensar que son consecuencia inevitable de tres puntos fundamentales. La desvinculación con la sociedad, el cambio ideológico y las actitudes del Partido, que se ha ido alejando de su militancia. La desvinculación con la sociedad, es generalizada entre la clase política, que a menudo se ha servido de las herramientas que proporciona el cargo para el ascenso social. Existe una clara desvinculación entre el pueblo y los políticos. Pero sería un error considerar que esto se refiera simplemente a cuestiones de diferencia salarial, deberíamos centrarnos en cuestiones como la consecución de objetivos y la productividad de su trabajo. Si enlazamos esta perspectiva con el segundo punto citado, el cambio ideológico, observaremos mejor la situación. La socialdemocracia, inexistente, sería mejor hablar de socialiberalismo o incluso Tercera Vía, no ha servido como aglutinadora de los objetivos de la clase trabajadora, muy fragmentada en Extremadura debido a los sectores productivos dominantes en la región; servicios y agricultura, tradicionalmente poco organizados sindicalmente. Por lo tanto esa base social de votantes, representados hoy en nuestra sociedad extremeña por los viejos militantes, padres y abuelos de la dictadura, se rompe. Ya no existe vínculo entre la población joven y el partido o el sindicato. Tal vez deberíamos achacar esto a los años de dejadez subvencionada por el crecimiento económico incesante en el caso nacional y de dinero europeo en Extremadura. Ya no existen las escuelas de formación popular, las agrupaciones no publican boletines informativos en los que den a conocer qué se está haciendo en los ayuntamientos, se genera desprestigio que no se combate. No hay por tanto conexión entre política y sociedad. Esto resulta al menos incoherente, si repasamos teóricamente los postulados del socialismo, dirigidos al menos a promover una participación activa de los ciudadanos en política, de hecho destinados a obtener el control total mediante la democracia directa, no representativa.


El último punto en cuestión, se refería a las actitudes del partido. Pero es un error, acusar a un ente abstracto de algo que no es sino expresión de las acciones de sus integrantes. Desde hace tiempo se escuchan críticas hacia lo que se ha denominado como una elitización de la clase política socialista en Extremadura. Esto puede convertirse en caciquismo sino se toman las medidas necesarias. El proyecto social extremeño, estudiado en ciertos ámbitos académicos casi como paradigma ante los éxitos obtenidos durante las últimas tres décadas de gobierno de izquierdas, puede hundirse sin mediación sino se pone en marcha un programa de acción, que acabe con estas carencias. La democratización interna y el retorno a las bases, son la salida a nuestra propia porción de crisis. La Conferencia Política celebrada el pasado mes de septiembre en Mérida es el primer paso hacia el futuro.

Pablo Iglesias Ordóñez