Saludos Socialistas

El rincón del inconforme

miércoles, 21 de abril de 2010

ARTURO PÉREZ REVERTE

Arturo Pérez Reverte: El Semanal, 9 de febrero de 2003

LA MOCHILA Y EL CURRICULUM. Llueve a ratos, y Madrid está frío y desapacible. Pasan paraguas al otro lado del escaparate de la librería de mi amigo Antonio Méndez, el librero de la calle Mayor. Estamos allí de charla, fumando un pitillo rodeados de libros mientras Alberto, el empleado flaco, alto y tranquilo, que no ha leído una novela mía en su vida ni piensa hacerlo -«ni falta que me hace», suele gruñirme el cabrón- ordena las últimas novedades. En ésas entra un chico joven con una mochila a la espalda, y se queda un poco aparte, el aire tímido, esperando a que Antonio y yo hagamos una pausa en la conversación. Al fin, en voz muy baja, le pregunta a Antonio si puede dejarle un currículum. Claro, responde el librero. Déjamelo. Y entonces el chico saca de la mochila un mazo de folios, cada uno con su foto de carné grapada, y le entrega uno. Muchas gracias, murmura, con la misma timidez de antes. Si alguna vez tiene trabajo para mí, empieza a decir. Luego se calla. Sonríe un poco, lo mete todo de nuevo en la mochila y sale a la calle, bajo la lluvia. Antonio me mira, grave. Vienen por docenas, dice. Chicos y chicas jóvenes. Cada uno con su currículum. Y no puedes imaginarte de qué nivel. Licenciados en esto y aquello, cursos en el extranjero, idiomas. Y ya ves. Hay que joderse.

Le cojo el folio de la mano. Fulano de Tal, nacido en 1976. Licenciado en Historia, cursos de esto y lo otro en París y en Italia. Tres idiomas. Lugares, empresas, fechas. Cuento hasta siete trabajos basura, de ésos de tres o seis meses y luego a la calle. Miro la foto de carnet: un apunte de sonrisa, mirada confiada, tal vez de esperanza. Luego echo un vistazo al otro lado del escaparate, pero el joven ha desaparecido ya entre los paraguas, bajo la lluvia. Estará, supongo, entrando en otras tiendas, en otras librerías o en donde sea, sacando su conmovedor currículum de la mochila. Le devuelvo el papel a Antonio, que se encoge de hombros, impotente, y lo guarda en un cajón. Él mismo tuvo que despedir hace poco a un empleado, incapaz de pagar dos sueldos tal y como está el patio. Antes de que cierre el cajón, alcanzo a ver más fotos de carnet grapadas a folios: chicos y chicas jóvenes con la misma mirada y la misma sonrisa a punto de borrárseles de la boca.

España va bien y todo eso, me digo. La puta España. De pronto la tristeza se me desliza dentro como gotas frías, y el día se vuelve más desapacible y gris. Qué estamos haciendo con ellos, Maldita sea. Con estos chicos. Antonio me mira y enciende otro cigarrillo. Sé que piensa lo mismo. En qué estamos convirtiendo a todos esos jóvenes de la mochila, que tras la ilusión de unos estudios y una carrera, tras los sueños y el esfuerzo, se ven recorriendo la calle repartiendo currículum en los que dejan los últimos restos de esperanza Licenciados en Historia o en lo que sea, ocho años de EGB, cinco de formación profesional, cursos, sacrificios personales y familiares para aprender idiomas en academias que quiebran y te dejan tirado tras pagar la matrícula. Indefensión, trampas, ratoneras sin salida, empresarios sin escrúpulos que te exprimen antes de devolverte a la calle, políticos que miran hacia otro lado o lo adornan de bonito, sindicatos con más demagogia y apoltronamiento que vergüenza. Trabajos basura, desempleos basura, currículums basura. Y cuando el milagro se produce, es con la exigencia de que estés dispuesto a todo: puta de taller, puta de empresa, boca cerrada para sobrevivir hasta que te echen; y si tienes buen culo, a ser posible, deja que el jefe te lo sobe. Aún así, chaval, chavala, tienes que dar las gracias por los cambios de turno arbitrarios, los fines de semana trabajados, las seiscientas horas extras al año de las que sólo ochenta figuran como tales en la nómina. Y si encima pretendes mantener una familia y pagar un piso date con un canto en los dientes de que no te sodomicen gratis. Flexibilidad laboral, lo llaman Y gracias a la flexibilidad de los cojones se han generado, dice el portavoz gubernamental de turno tropecientos mil empleos más, y somos luz y fan de Europa. Guau. Gracias a eso, también, un chaval de veintipocos años puede disfrutar de la excitante experiencia de conocer ocho empleos de chichinabo en tres o cuatro años, y al cabo verse el la calle con la mochila, buscándose la vida bajo la lluvia. Partiendo una y otra vez de cero. Flexibilidad laboral. Rediós. Cuánto eufemismo y cuánta mierda. A ver qué pasa cuando, de tanto flexionarlo, se rompa el tinglado y se vaya todo al carajo, y en vez de currículums lo que ese chico lleve en la mochila sean cócteles molotov.

domingo, 18 de abril de 2010

Discurso de Graduación, Facultad de Geografía e Historia. Universidad de Salamanca 2010


Como cada año, una nueva hornada de humanistas se gradua, y con este término me referiré a todos los graduandos a partir de ahora. Es un día feliz y lleno de recuerdos. Pero como soy el segundo en hablar y todavía quedan muchas palabras y emoción, me niego a haceros sufrir estoicos una parrafada sobre la amistad, las nocheviejas universitarias o las jornadas de estudio, no es mi intención, así que tranquilos. No obstante, como tengo que decir algo por el protocolo institucional y por otro lado me apetece compartir con vosotros algunos pensamientos, estaré encantado de hablaros durante unos minutos.
Belén Esteban es más conocida en este pais que Miguel de Unamuno, los diarios de Patricia, sálvames, las norias y toda esa larga lista de opios mentales, han sumado ya más minutos de emisión que todos los documentales de la 2 que han acompañado las siestas españolas en los últimos 20 años. Ya se ven en los centros comerciales muchos niños que no conocieron la peonza, el escondite o los tebeos. Conocereis los contratos basura de los becarios de investigación, las becas préstamo que acaban con el concepto de educacín pública, el peregrinaje en busca de un trabajo imposible, la indiferencia de una sociedad que no valora lo suficiente a aquellos que han de velar por conservar la memoria de todo lo que hemos sido. Supongo que estaréis pensando; ¿Pero, porqué habla en una graduación de todo esto? ¿Es este el lugar? Creo que si lo es. Intentaré explicaros mis razones, de manera que todo esto sea productivo. La primera es, que si nos entregamos a los vicios de la carne social, acabaremos perdiendo el norte, nuestro norte. La cultura debe ser el eje que vertebre el resto de vuestra vida, nunca se debe dejar de aprender y el mundo si quiere sobrevivir, jamás renunciará a la cultura, pero no me refiero a esa cultura vinculada a la explotación, la virtual que desaparece en la oscuridad de la ignorancia cuando corren las generaciones sino a la verdadera, a la que es fruto del puro desarrollo humano en libertad, sin condicinantes. Por eso, aquellos que gestionen la cultura, aquellos que se han decidido a desarrollarla, a engrandecerla, deben también velar por ella, por hacer de ella una cultura pública, a la que todos tengan acceso. Pero sobretodo es necesario, que incluya algo fundamental, nuestra columna de valores debe fundamentarse en el concepto de verdad. Pese a que esto pasa desapercibido, pese a que la sociedad no valora lo suficiente la función de las humanidades, pensando que los que nos dedicamos a ellas somos simples pensadores, vividores que se han entregado a la "facilidad" de las letras, a las asiganturas marías y las jornadas de debate en la cafetería. Debemos comprender, que sobre nuestras espaldas, pesa una carga demasiado grande para no sentirse preocupado. Y es por eso que vuestra bandera debe ser ese valor fundamental, La Verdad. No sólo mantenemos los recuerdos, sino que ayudamos; es más, configuramos el pensamiento humano. Cada proceso histórico desmenuzado al gran público por el egoismo y la codicia de algunos, cada obra de arte que ha servido de freno a la libertad de los pueblos, que ha sido enarbolada por bandera de ideas que destruyen las libertades, cada ópera del Tercer Reich, cada melodía que fue usada para encañonar, han condicionado de manera fundamental la deriva de las sociedades modernas, es fundamental que no se vuelva a repetir, por eso la Verdad debe sostener vuestra obra intelectual, para dejar a las sociedades desarrollarse en paz.
A partir de ahora, todo esto no tiene que sonaros lejano, casi anecdótico, estrafalario o triste, debeis dejar de considerarlo una mera burla incomprensible porque a partir de ahora, sois piezas de ese sistema social, tendreis que enfrentaros a un mundo absurdo y a menudo injusto, a un mundo que no demanda humanistas, a un mundo, que es demasiado cobarde para avanzar hacia la libertad del ser humano. Encontrareis un camino lleno de baches, lleno de trabas e impedimentos, porque en este mundo que vivimos, faltan museos racionales, bibliotecas, profesores, poetas y literatos, escasean los maestros comprometidos con la educación, escasea la cultura, escasea la libertad de elegir. Hacen falta más escritores como Pio Baroja, como Miguel Hernández y sobran muchos como Pío Moa y César Vidal. Pero no todo está perdido y es que aquellos que decidimos apostar por las letras, hace mucho tiempo que pasamos el Rubicón. Nos tiramos del barco, en busca de una isla perdida a la que aferrarnos y ahora debemos nadar hacia ella y nosotros más fuerte que nadie. Porque todos conocemos la cruda realidad, los precios irreales, la burocracia asfixiante, la precarización laboral, la búsqueda de un trabajo lejano, la lucha por querer vivir como seres humanos libres, por dejar atrás aquel Valle de Lágrimas que antes se llamaba peste y ahora mileurismo, despues de 20 años de estudio, de planes Bolonia, de LOGSES, LOCES y LOUS, de Erasmus y Sénecas, todavía encontramos cifras de fracaso escolar que deberían hacernos enrojecer, colas de parados y corporaciones que contratan licenciados a precio de graduado escolar, tendreis que enfrentaros a todo esto.
Por eso, y para acabar, me gustaría deciros, que salgáis ahí fuera, y recordéis que sois la sangre de esta sociedad, la que hace funcionar los engranajes. Qué no deberían intentar cambiaros para ser como los demás, es una estupidez. Gracias y Suerte

Cosas de la vida

Estos años, nos estamos enfrentando a una crisis económica que haría enrojecer al mismísimo tío Milton. Millones de personas en todo el mundo están viviendo las consecuencias de años de políticas neoliberales. Pero no hace falta centrarse únicamente en esta recordemos por ejemplo a los compañeros argentinos, las palabras del Director General del FMI, señor Michel Camdessus en 1996; "Realmente Argentina se encamina a entrar en el nuevo siglo con unas fuertes y sólidas bases económicas", recordemos unos años más tarde, aquellas caceroladas de Buenos Aires, aquel Corralito en el que se encerró a todo un pueblo, el cerdo encierra al hombre. Qué cosas tiene la vida. Miles de argentinos sin poder retirar sus fondos, sus ahorros, su salario de una vida. Y cientos de argentinos, de los importantes claro está, mandando capital a bancos suizos. El capitalismo saltándose sus "normas", rompiendo esa libertad que llevan por bandera, la libertad de explotador para explotar hasta reventar, diría yo. Y aún reventando cosiguen restaurarse de nuevo, el pueblo paga el pegamento, no problem boy. Aguantaremos mil años más sin rechistar. ¿O no?