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El rincón del inconforme

domingo, 17 de enero de 2010

Las burlas de la Historia

Releyendo los textos de la asignatura Historia de los Estados Unidos II, concretamente una entrevista al famoso historiador marxista Herbert Aptheker, me viene a la mente aquella ya recurrente afirmación, de que la historia la escriben los vencedores. En esta pequeña reflexión, quiero ir un paso más allá, no se trata ya sólamente del análisis historiográfico, es más este puede ser manipulado sin ningún tipo de problema por nuestra parte y la peor atrocidad sería la mala educación que recibirían nuestros lectores y no quiero ni mucho menos quitarle importancia a algo tan crucial como esto. La historiografía debe ser tan objetiva como nuestra propia condición de humanos nos permita. No obstante, esto queda relegado al último lugar de mis prioridades en comparación con las atrocidades que han generado las clases dominantes durante finales del S.XIX y a lo largo del S.XX. ¿Por qué? Intentaré expresarlo hilándolo con la entevista que citaba al comienzo del escrito. Aptheker, en su "American Negro Slave Revolts" argumentaba que los esclavos africanos jamás habían querido ser esclavizados y que esa concepción de docilidad que pesaba sobre ellos era falsa. ¿Acaso es esto extraño? Desde que el hombre es hombre ha amado la libertad por encima de todas las cosas, este derecho ha enfrentado al ser humano en campos de batalla de todo el mundo, mucha sangre ha sido derramada por la negativa de algunos al bien de muchos. Sin embargo, es curioso reconocer que esta realidad que ahora nos parece simple, no ha sido entendida así durante el largo caminar de diversos pueblos, incluso hoy en día parece que algunos no quieren aceptar que hombre y libertad son una suma indivisible. La pregunta por lo tanto es ¿quién ha influido en la sociedad de tal manera que lo más claro se torna en el más absoluto de los oscurantismos? Desde mi punto de vista, ha de recurrirse a un análisis de lucha de clases, que no tengo intención ni conocimientos suficientes como para desarrollar aquí. Aún así y para tratar de concebir esta realidad intentare desarrollar esta cuestión, me remitiré para ello al Brasil del S.XIX. En plena efervescencia política, con los republicanos y otra serie de fuerzas sociales, intentando acabar con la estructura imperial, un miembro del gobierno, llegó a insinuar que Brasil jamás podría llegar a ser un país de la talla de los Estados Unidos, simplemente por el hecho de que ellos contaban con los beneficios que suponen una mayoría de población blanca. Tendrían pues que contentarse con ser un gran país de segunda fila. Esta atrocidad, digna de los años del III Reich, responde cláramente a un fenómeno de alienación, impuesto desde las altas esferas, impuesto desde la clase dominante. Brasil no es entendible sin la población indígena y africana, que levantó las estrucuras de Ingenios Azucareros, principal motor económico de este país durante dos siglos. Como se puede abservar, no se trata de una historia manipulada, sino de un presente. Estas son las pequeñas mofas que la Historia nos deja para que sean analizadas, tristemente, con demasiada frecuencia.

Por último, y en palabras de Herbert Aptheker; "Yo no entiendo cómo un ser humano con alguna comprensión de la Historia, del pasado y sus luchas, puede alinearse con la derecha. Lo hacen, eso ya lo sé, y realmente no lo entiendo".

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