Saludos Socialistas

El rincón del inconforme

martes, 20 de enero de 2009

Roma y el Imperio Parto

ROMA Y EL IMPERIO PARTO

EL PUEBLO PARTO Y SUS CONFLICTOS
CON EL IMPERIO ROMANO




INTRODUCCIÓN

Nuestra intención es realizar un trabajo en el que se reflejen los contactos que el pueblo Parto mantuvo con el Imperio Romano comenzando estos a partir del siglo I a.C. No obstante parece imprescindible comenzar el estudio de este pueblo desde sus orígenes nómadas y posteriormente observar la gran expansión que experimentaron para poder ver mejor los inicios de los bravos enfrentamientos con Roma que van a caracterizarlos como pueblo guerrero y audaz, a partir de ahí procederemos a analizar el porqué de esos enfrentamientos.
Los Partos, se expandieron por un amplio territorio configurando lo que podríamos denominar como un imperio, este supuso un desafío serio para el control de Oriente Medio al oeste del río Eúfrates por parte del Imperio Romano, llegaron a reflejar un importante obstáculo en la política imperial romana, plantando cara en cierta forma al gigante que desde hacía siglos dominaba el Mediterráneo.
Este pueblo dejó una herencia notable en el arte y la arquitectura creando un estilo de influencia helenística mezclado con el persa nativo, sobre todo en el trabajo ornamental del metal. Las ideas del diseño de sus monedas fueron transmitidas más allá de Oriente Medio. Desarrollaron un sistema que podríamos denominar de tipo “feudal” (salvando las distancias con el concepto medieval) el cual fue transmitido a la dinastía Sasanida y posteriormente al mundo Árabes.
Partia ocupó las zonas que en la actualidad comprende Irán, Iraq, Turquía, Armenia, Georgia, Azerbayán, Turkmenistán, Afganistán, Tayikistán, Paquistán, Siria, Líbano, Jordania, Palestina, Israel, Kuwait y la costa del golfo persa de Arabia Saudi. Como puede observarse, los territorios albergan la mayoría del Oriente Medio y sudoeste de Asia, controlando el camino de la seda y formando una superpotencia de tipo comercial en el este. Contrapesó la hegemonía de Roma en el oeste, algo fundamental para analizar y buscar respuesta al porqué de sus conflictos. No hay muchos escritos y la mayoría de los conservados son de procedencia latina, debido a sus enfrentamientos con Roma, lo que no permite plantear fuentes fiables para el historiador. Mucho de lo que sabemos de Partia se debe a sus monedas por eso la numismática es una buena fuente a la hora de analizar a este pueblo.



I. Nacimiento
De origen escita, este pueblo pertenecía desde tiempos inmemoriables a la confederación de tribus que se agrupaban con el nombre de Dahae, establecidas en el área comprendida entre el curso actual del río Oxus y la fachada oriental del Mar Caspio.
Las noticias que se nos presentan de los partos son escasas y oscuras, diversas son las teorías del nacimiento de este pueblo. Una de las más extendidas y común a diversos historiadores los situa como una tribu que posiblemente a mitad del S.IV a.C. A causa de algún enfrentamiento con sus vecinos fue expulsada de la confederación y obligada a buscar tierras donde establecerse. Así llegaron a la zona sur de sus primeros asentamientos. Fueron vasallos del Imperio Persa y tras su caída pasaron a ser propiedad de los Macedonios que no apreciaban estas tierras periféricas. El primer gobernador Macedonio bajo el que militaron fue Soleo Estaganir, Sátrapa de Margiana (oficial griego, al que se le entrego ésta satrapía por ser periférica y no presentar interés para los generales alejandrinos). Tras la desmembración del imperio alejandrino, pasaron a servir a Eumenes, tras su derrota sobre Antígono y finalmente a Seleuco Nicátor, continuaron formando parte del Imperio Seleúcida hasta el año 250 a.C., en el que el Imperio se encontraba en un periodo de decadencia por discordias civiles que facilitaron que el sátrapa de Bactría proclamase su independencia, así casi todos los pueblos seleúcidas se sumaron a la secesión. Los Partos, bajo Arsáces I, proclamaron su independencia, más tarde ( año 239 a.C.) los gálatas derrotaron al ejército seleúcida y su rey Seleuco II Calinico; éste aprovechó para atravesar la frontera y entrar en la satrapía de la Parthyene (Partia) expulsando a su gobernador Andrágoras y asentándose en aquellas regiones[1]. De esta región recibirá el Imperio su nombre. Arsáces no encontró oposición y arrebató la región de Hyrcania a los seleúcidas, esto provocó el choque con Seleuco II y por otro lado con Diódoto el poderoso rey de Bactria que pretendía extenderse hacía el oeste en perjuicio de su vecinos partos tras la muerte de este acaba el problema su hijo llega a un acuerdo pacífico con los partos. El ejército seleúcida avanzó y fue derrotado por Arsáces. Seleuco se vio obligado a retroceder ya que Antioco y Hieray habría provocado una rebelión en Siria (interrumpiendo así la campaña parta)[2].






II. EXPANSIÓN TERRITORIAL

Comenzaba una etapa de tranquilidad para el territorio recién conquistado por Arsáces, que debía ser organizado. Construyó una nueva capital, Dara, muy bien situada. Por todo el territorio se construyen fortificaciones y es reforzado el ejército basando en él el poder del pueblo. A la muerte de Arsáces sus sucesores adoptaron su nombre sin pasar a ser un título.
El sucesor de Arsáces I fue su hermano Tirídates fundador de la dinastía Arsácida. Se cree que en esta etapa el territorio estaba dividido administrativamente en cinco provincias: Astauene, Apavarktikene, Parthyene, Hyrcania y Comisene.
Entre los años 211 y 191 a.C., aproximadamente los partos continuaron sus expansiones con Artabano I pero se encontraron frente a frente con el rey seleúcida Antíoco III que consideraba propias las provincias orientales. El ejército seleúcida atacó las posiciones partas en las montañas de la Hyrcania lo que obligó a los partos a defender sus fortalezas estratégicas, ésto no impidió que Antíoco continuara su penetración en Partia. Finalmente Artabano I fue obligado a firmar una alianza con Antíoco III y seguramente a mantener un vasallaje formal lo que puede deducirse también por encontrar arqueros partos a caballo en la batalla de Magnesia en el 191 a.C., en la que Antióco III fue derrotado por los romanos. Continuó la expansión parta con la llegada al trono de Arsáces III Priapacio y su hijo primogénito Fraates I (Arsáces IV) que conquistó el territorio de los Mardos a orillas del mar de Hyrcania. Uno de los reyes que llevaron a Partia a su máxima expansión fue Mitrídates I (171-138 a.C.) Fraates I varia la línea sucesoria no nombra a su hijo como era costumbre si no a su hermano.
Mitrídates comenzó la expansión hacía el este, así entra en enfrentamiento con Eucrátides, rey de Bactría, que no puede detener el avance parto entre otros motivos por guerras internas. De esta manera pierde el territorio hasta la línea de Herat. Más tarde caen también los Estados periféricos situados en la cara este del imperio. Así Mitrídates conquista la Media y Mesopotamia en el 155 a.C. Y posteriormente Elinea y Seleucia en el 141ª.C. En esta época en la zona oriental comienzan a llegar invasiones de pueblos nómadas y Mitrídates se repliega. Lo que es aprovechado por el rey seleúcida Demetrio II para emprender una ofensiva e intentar recuperar los territorios perdidos a manos de los partos. Demetrio es apoyado por los griegos de Mesopotamia y por los persas que temen el dominio parto; consiguen victorias iniciales pero finalmente Mitrídates reconquista el territorio, somete de nuevo Seleucia en el 140 a.C., funda Ctesifonte como una colonia militar encargada de vigilar Mesopotamia, así la frontera de los partos se asienta en el Eúfrates. Mitrídates murió en el 138 a.C., dejando un extenso territorio parto en el Medio Oriente.
Con esta expansión territorial resultan comprensibles los enfrentamientos que mantendrá Roma con Partia tras la intervención de Roma en los asuntos de Oriente y la situación estratégica desde el punto de vista comercial que suponen estos territorios.
Bajo el reinado del rey Mitrídates (171 a 138 a.C.), los partos anexionaron la mayor parte de Persia y luego las tierras que se extienden entre el río Eúfrates y Afganistán, donde impusieron su dominio durante cinco siglos[3].







III. ORGANIZACIÓN DEL IMPERIO PARTO

Es difícil reconstruir la organización del Imperio Parto ya que no son muchas la fuentes y la mayoría, de procedencia latina, no resultan demasiado claras. No se sabe con exactitud si las distintas partes del imperio tenían una organización interna y cierta independencia, en todo caso y aunque así fuera, siempre con una subordinación al monarca arsácida[4].
Se conoce por otro lado que el Imperio Parto no era una entidad política centralizada. Existían reinos mayores y menores, cuyos soberanos eran vasallos del rey de reyes y cuya organización política debía presentar una especie de estructura “feudal” (no entendida como el término de feudalismo en la Edad Media) similar a la del Imperio. El título de Rey de reyes fue usado por los Persas y el primer monarca arsácida que lo utilizó fue Mitríades II y posteriormente sus sucesores.el vasallaje en el mundo parto consistía en un vínculo de subordinación de los soberanos de los distintos reinos al Rey de reyes a través de distintos pactos según la circunstancia del momento[5].
Las satrapías eran provincias gobernadas por los varones de familias prestigiosas. Esta clase social era denominada probulos, una alta aristocracia solamente dependiente del monarca arsácida. De ella procedían los gobernadores y los generales del ejército parto.
Existían territorios con diferente organización por sus antecedentes políticos como las ciudades griegas que habían pertenecido al reino seleúcida, conservaban sus propias instituciones y su estructura interna pero siempre subordinadas al monarca arsácida al igual que el resto de los territorios.
Después de la conquista de; Asiria, Babilonia y Elam, los partos organizaron su imperio adaptándose a las costumbres de estos pueblos ya que las élites anteriores de estas regiones eran griegas y tenían muy arraigados sus hábitos políticos. Así las ciudades conservaron sus derechos antiguos y las administraciones civiles seguían siendo más o menos conservadas. Hasta el siglo II se conservó el alfabeto griego. Existían varios idiomas y diversos sistemas económicos. No era, como señalamos anteriormente un poder centralizado. Los lazos flojos entre las partes separadas del Imperio ayudaron en los primeros siglos a mantener en auge el sistema, (más tarde esto pudo convertirse en una causa de su decadencia). La capital más importante del primer periodo parto fue Ctesifonte, atacada varias veces por los romanos pero el Imperio sobrevivió por tener otros centros importantes de poder. Tras las conquistas de Mesopotamia y Persia la expansión de los partos se detuvo en buena parte debido al conglomerado de reinos, provincias y ciudades estados que debilitaron seriamente el estado de Partia. Los dirigentes locales desempeñaron papeles importantes y el rey tuvo que respetar sus privilegios. Varias familias nobles tenían votos en el consejo real. Algunos de ellos tenían el privilegio de coronar al rey de Partia y de poseer guardias armadas, que bien podían pasar por ejércitos, propias. Cuando el poder real era débil, las divisiones entre la aristocracia suponían un grave peligro para la estabilidad, este aspecto es claro y se ha venido observando a los largo de toda la Historia, las monarquías fuertes cuentan con noblezas débiles. Resulta sorprendente que en esta época los diferentes reinos podían tener distintas monedas, lo cual no era un privilegio muy extendido en la antigüedad). La élite local pagaba tributos al rey el tributo era una fuente de la renta real, otros eran los peajes al controlar Partia la ruta comercial de la seda entre el mar Mediterráneo y China.






IV. CONTACTOS CON EL IMPERIO ROMANO
4.1- Roma y Oriente
El verdadero expansionismo romano se remonta al momento en que Roma dirigió la mirada hacia el mediterráneo oriental. Antes de ello se puede hablar de imperialismo accidental, ya en el siglo II a.C. La amenaza exterior que representaban los samnitas, los galos o los cartagineses incitó a roma a hacer la guerra. Una vez victoriosa se encontró dueña de muchos territorios nuevos. No gestionó bien en un principio sus provincias, lo que demuestra que no había previsto aquella expansión territorial, en un principio Roma luchó en oriente contra los piratas locales como en la campaña contra iliria, al otro lado del Adriático. A partir de la segunda guerra de Macedonia ( 200-196 a.C.) por su carácter deliberado, se intuye el nacimiento del imperialismo romano. Con su intervención en Grecia, Roma proclamaba la libertad de los griegos, más tarde dependería de Roma. En fin en el periodo del Alto Imperio Roma estaba suficientemente instalada en Oriente[6].
4.2 La Importancia de la Ruta de la Seda.
La legendaria ruta a través de la cual la seda viajó por el mundo antiguo, produjo fuertes lazos entre culturas. En el siglo II a.C., la China de la dinastía Han comenzó a comerciar con el reino de Bactria (Afganistán). Existían caminos que vinculaban Xian en China y Antioquia en el mediterráneo. La Ruta de la Seda se extendió hasta Nara, en Japón al este, y hasta Roma en el oeste.
La aristocracia romana se interesó por la sedas chinas y otros productos como la pimienta y la canela. Esto se atestigua sobre todo por las monedas de plata romanas encontradas en esa dirección. Igualmente fluyeron las ideas por la Ruta de la Seda como el Budismo y el Cristianismo. Así esta ruta comercial que unía China con la Roma Imperial hacía posible los contactos comerciales o belicosos (luchas por su control) de Roma con otros pueblos como los partos. La demanda de bienes suntuosos orientales por parte del Imperio Romano fue muy provechosa para todos los mercaderes y en particular para los de las tierras partas así crecieron ciudades de caravana como Petra, Palmira, Hatra, y Carax en el Golfo Pérsico. También es probable que durante el largo periodo de gobierno parto sobre Irán se intercambiaran entre Europa y el lejano Oriente muchas plantas, frutas y productos. La granada llegó probablemente de China procedente de Irán.
Bajo los partos se comerciaba tanto con China como con el Imperio. Se cree que los romanos buscaron el contacto directo con la India y con el imperio de Kusha por razones económicas, y por aprovechar los marinos el viento de monzón más que a causa de diferencias políticas con Partia.
La introducción de las telas de seda en el Imperio Romano iba a provocar algunos problemas. Plutarco cuenta cómo después de una larga batalla contra los partos las tropas del general romano Craso, que se había alejado de sus bases, quedaron aterrorizadas al ver los estandarte brillantes que blandían sus enemigos. La derrota se explica por causas sobre todo estratégicas, pero según el historiador latino Floro, la desastrosa batalla de Carras, en el 53 a.C., fue la primera ocasión que tuvieron los romanos, y con ello algunos galos, de ver la seda. Apenas un siglo más tarde fue adoptada por los romanos elegantes y desaprobada su uso por muchos filósofos[7].
4.3 La influencia del arte y la cultura Parta
A medida que los partos se desplazaban hacía el oeste, desde la meseta iraní a las llanuras de Mesopotamia su arte y su cultura iban aumentado el influjo helenístico y de Oriente Próximo. Su primera capital estaba en Irán nororiental; posteriormente se estableció en Hecatómpilo, situada cerca de la actual Damghan, luego Ecbatana y, por último, Ctesifonte. Se supone que los reyes apoyarían a las ciudades y a la población helenizada con objeto de contrarrestar a la aristocracia local. Pudo existir una división cultural entre el arte de influjo oriental y el típicamente parto en principio simultáneos y hacía el siglo I d.C., el estilo clásico da paso al arte que los historiadores consideran típicamente parto cuyas principales características son: la frontalidad y el motivo del galope tendido. Estas características siguen una evolución común a todo el Cercano Oriente; sólo el mundo greco-romano siguió copiando las obras maestras del siglo de oro griego y solo cuando las religiones orientales se hubieron extendido por todo el imperio romano se extendió también el estilo oriental.
Se sabe muy poco de las religiones del ámbito parto, por los restos arqueológicos que conserva Irán del periodo Parto nos confirma los cultos de Heracles, Dionisio y otras divinidades helenísticas, unidas a divinidades locales. Antes y después de los Partos, el culto de Ahura Mazda florecía en Irán, y fue el que predominó entre los Partos. Hoy sabemos también que había grandes colonias judías en Mesopotamia y en el resto del territorio parto, tenemos noticias de esenios y samaritanos seguidores de Jesús y Juan el Bautista, y de la conversión al judaísmo en el siglo I de la familia real de Adiavene. Las religiones mistéricas, los credos gnósticos y los cultos de salvación en todo el imperio romano hubo de tener cierto eco entre los partos. El siglo I d.C., fue un periodo de cambio en el arrinconamiento de las formas religiosas, sociales y culturales antiguas. Además, el estado parto alcanzó por entonces su punto más bajo de vigor político, y los romanos aprovecharon repetidamente esta debilidad para invadir Mesopotamia[8].


4.4 Enfrentamientos entre el Imperio Romano y el Imperio Parto.
Dado que las fuentes principales con que contamos en materia de historia parta están escritas en griego o en latín, tal historia se reduce a una sucesión de guerras entre el Imperio Romano y Partía , en las que suele salir beneficiado el primero. Roma siempre utilizó como estrategia en su política de expansión buscar la alianza con las aristocracias locales.
En los 250 años de la instauración de la república Roma es dueña de Italia, a excepción de la Galia Cisalpina (norte de Italia). La conquista de Italia abrió las puertas a Roma hacia el mar Tirreno. Esto la enfrentó con Cartago (gran potencia naval y comercial) Roma consigue conquistar durante la Primera Guerra Púnica; Córcega y Cerdeña (provincias romanas en el 238) conquista la Galia Cisalpina terminando con el problema de la frontera norte. Con la Segunda Guerra Púnica, Roma consigue terminar con el dominio de Cartago en Hispania. Comienza una expansión hacia Oriente. Las legiones romanas, con una táctica y formación mucho más ágil y dinámica, derrotan a la poderosa falange griegas de Filipo, Macedonia pasa a ser provincia romana en el 148, y Grecia en el 146 a. C. En África Roma destruye definitivamente Cartago añadiendo una nueva provincia a los territorios. Roma estaba involucrada en los asuntos de Oriente. En el año 133 a. C. el reino de Pérgamo pasa a ser herencia de Roma, creándose la provincia romana de Asia. Las provincias romanas de Bitinia y Siria fueron fruto de las guerras que Roma tuvo con el rey del Ponto. Más tarde fueron anexionadas las islas de Chipre y Creta, y Cirene en el norte de África. Quedan el norte de Hispania, que es conquistado por Augusto, Britania, Arabia y Tracia. Se produce una contradicción del gobierno de un Imperio con una estructura de una polis antigua. En el fondo se pretendió una forma personal de gobierno, personalizado en César influenciado por las monarquías orientales. Con posterioridad se llegará al imperio, en manos de Augusto, como régimen político, rompiendo con la República, aunque se sostiene con las formas de gobierno y vocabulario republicano.
Las relaciones de Partia con Roma comienzan en época republicana, en el año 92 a.C. cuando Sila llega a dominar Capadocia, ocupada por Mitrídates rey del Ponto, se encuentra con una embajada de los partos, llegando a un tratado que reconoce la existencia de dos entidades estatales. Para Roma serán los terrenos a la orilla occidental del río Eúfrates y para Partia los del este, tratado que llegará hasta el año 53 a.C. Seguirán en años sucesivos varios foedus con un punto de fricción recurrente que será el reino de Armenia con influencia parta. En el año 53 se produce un cambio en la dinámica, Craso, Julio César y Pompeyo forman el triunvirato, el primero por una serie de desavenencias, llega con sus legiones desde Siria y ataca a los partos que no se lo esperaban. Cruzó el Eúfrates y tomó parte de Mesopotamia pero en el verano del año 53 se enfrentó con la caballería parta, lo que motivó la retirada del ejército romano a Armenia. Cuando se creían a salvo, los partos volvieron a atacar y Craso y su estado mayor entablaron conversaciones de paz durante las cuales fueron asesinados. La derrota de Carras supuso un duro golpe para los romanos que perdieron el águila de la Legión y numerosos soldados fueron hechos prisioneros. El fin del Triunvirato era un hecho, lo que provocaba la guerra civil entre César y Pompeyo.
La ambición de Partia será la provincia de Siria y a partir de aquí se considerarán verdaderos enemigos, los partos siempre serán el problema pendiente de Roma. Julio César planea una expedición como venganza y como defensa del territorio, pero quedan sus proyectos sin cumplir con su asesinato y son retomados por Marco Antonio, que permaneció en Oriente para preparar la proyectada expedición contra los partos, con los recursos de Egipto, emprendió en el año 36 a.C., la campaña contra los partos, que hubo de ser abandonada, al no poder contar con los soldados que Octaviano le había prometido en los acuerdos de Tarento, relaciones que habían sido tensadas tras el matrimonio de Marco Antonio con Cleopatra, reina de Egipto y llevaron al enfrentamiento directo entre Octaviano y este. Augusto alrededor del año 20 a.C., intentará llegar a un nuevo tratado diplomático, consiguiendo la devolución de rehenes y de las águilas romanas. La venganza contra los partos, por la batalla de Carrás, fue utilizada como propaganda por Augusto. Las consignas agresivas, finalmente se resolvieron en soluciones diplomáticas, cuyo punto central fue Armenia, el pequeño y montañoso reino que por su situación geográfica, estaba destinado a encontrarse bajo la efectiva influencia de uno de los dos grandes imperios, Roma o Partia, y que constituía el principal motivo de las relaciones hostiles entre ambos[9].
4.4.1-Politica de Augusto con los Partos (31 a.C. – 14 d. C.)
Augusto sólo encontró la inestable salida de lograr el reconocimiento de una soberanía romana sobre parte de Armenia, a medio camino entre el estado-cliente y la independencia, que no sirvió para dejar de considerar la frontera del Eúfrates como problemática.
Por esta razón, la protección de Siria se convirtió en vital, como eje de la defensa de la frontera oriental. En el norte de la provincia, fueron estacionadas cuatro legiones, en posiciones que permitieran su fácil concentración y envío a cualquier dirección, desde el cuartel general de Antioquia. Augusto fue prudente en Oriente por una parte por la ilimitada extensión del reino parto y por otra por su situación geográfica en la periferia del Imperio, muy alejado de Roma para significar un peligro real, y su debilidad, permitía lograr con el tiempo el reconocimiento de la soberanía romana por medios diplomáticos.
A la muerte de Augusto quedó modelada la extensión territorial del Imperio en un espacio uniforme alrededor del Mediterráneo, rodeado por un anillo de fronteras fácilmente defendibles. Augusto organizó este espacio con una política global, tendente a considerar el Imperio como un conjunto coherente y estable sobre el que debían extenderse los beneficios de la Pax Augusta. La cultura urbana constituía desde siglos el elemento imprescindible de organización política y social, por eso la política imperial no prescindió de este sistema en Oriente. Asímismo la atracción de Oriente se cumplió con un profundo respeto hacia las formas culturales del helenismo[10].
4.4.2- Política Oriental de Tiberio ( 14-37 d,C.) Dinastia Julio-Claudia
Tiberio Claudio Nerón, hijo de la segunda esposa de Augusto, Livia y adoptado por el princeps, es un eslabón clave en la historia del Imperio porque representa la transición de un poder personal, fundamentado en méritos propios, a un principio, en cierto modo, dinástico. En la política oriental el problema principal continuaba siendo la relación con los partos, que Tiberio trató de resolver a través de la diplomacia. La desaparición de varios reyes clientes de Roma en la frontera entre Roma y Partia, hizó que Tiberio transformara Capadocia en provincia y anexionara, Comagene a la provincia de Siria. Pero el problema más grave seguía siendo el reino de Armenia, donde, tras varias vicisitudes, fue entronizado un candidato de los romanos.
4.4.3- Política Oriental de Calígula ( 37-41)
Tras Tiberio su sucesor Calígula en cuanto a su política exterior fue una antítesis de la anterior. En Oriente , frente a la actuación de Tiberio, tendente a abolir los estados-clientes en las fronteras del Eúfrates, Calígula devolvió la independencia a Territorios de vital importancia estratégica, como Comagene.
4. 4.4.- Política Oriental de Claudio (41-54 d.C. )
La política provincial de Claudio seguía los principios de prudencia de Augusto , pero debió reparar errores cometidos durante la etapa déspota de Calígula. Algunos de los estados clientes pasaron al dominio directo de Roma. La política de fronteras se mantuvo en la línea seguida por Tiberio. El límite oriental presentaría dificultades como consecuencia de la endémica cuestión de Partia y Armenia. Durante un tiempo logró aplicar una política diplomática, al igual que Augusto y Tiberio, suscitó discordias dinásticas en Partia para mantener bajo el control a Armenia. Pero la subida al trono de Partia de Vologeses I, significó la pérdida de este control, al lograr establecer a su hermano Tirídates en el trono armenio[11].
4.4.5 Política Oriental de Nerón ( 54-68 d.C.)
Fue significativa en la política oriental de Nerón la intervención del ejército romano en el área del Mar Negro. El reino de Bósforo quedó anexionado a Roma. Se creó una flota de 40 navíos para la vigilancia del comercio y la protección contra la piratería en el Mar Negro y el Mediterráneo. Se proyectó el sometimiento de los sármatas y el llevar la frontera romana hasta el Mar Caspio. Ésto hubiera contribuido a debilitar uno de los flancos de los partos (el enemigo más temido por Roma en oriente). En Armenia había sido entronizado Tirídates, hermano del rey parto en lugar del prorromano Redamisto. Esto motivo un enfrentamiento por el control de Armenia, Estado cliente que servía de freno a los partos. El ejército romano dirigido por Corbulón, gobernador de Capadocia y de Galacia, con el apoyo de tropas de Siria, volvió a recuperar Armenia tras dirigir una campaña militar sobre las ciudades más importantes: el 58 d.C., toma Artayata, la capital, el 59 d,C., Tigranocesta. Finalmente Armenia no fue anexionada como provincia y se volvió a la situación inicial sirviendo esta de frontera y tapón. Roma ponía como condición que en reconocimiento de su hegemonía, Tiridates recibiera el poder de Roma. La negativa de éste alargo los conflictos siete años. Al final Corbulón dirigió de nuevo una campaña retomando todo el territorio de Armenia, para que Tirídates aceptara la paz y la condición del vencedor de que se dejara coronar en la propia ciudad de Roma de manos de Nerón[12] (año 66 d.C.)
4.4.6 Vespasiano (69-79 ) Dinastía Flavia
La restauración de Vespasiano, tras un periodo de enfrentamientos, incluía una múltiple actividad en los campos de la política, la administración, las finanzas, el ejército y el mundo provincial, cuyos resultados nos proporcionan la clave para comprender el alcance de su obra. En su política exterior mantuvo los principios de prudencia seguidos por Augusto, atendiendo a nuevos problemas surgidos en los límites del Imperio. Durante los Julios-Claudios las bases de sustentación del principado habían estado en Roma e Italia. El mundo provincial constituía una explotación económica y un enriquecimiento para el Estado y para los empresarios romanos e itálicos. El dominio romano había generado en las provincias un proceso de culturación y un desarrollo económico que hacía de ellas una parte fundamental del edificio político del principado. La política provincial de Vespasiano integrará la participación activa de las provincias en el marco del Imperio. La frontera oriental extendida frente al Imperio Parto se presentaba desequilibrada desde el compromiso realizado por Nerón en el año 63 d.C. A partir del año 75 las relaciones de Roma con Partia se deterioran . Vologeso, presionado por tribus alanas, había solicitado la ayuda romana, Vespasiano se negó a intervenir, confiando en que las dificultades partas debilitarían al enemigo perpetuo. El rey parto, como consecuencia, invadió la provincia de Siria. Poco después con la muerte de Vologeso se restableció la paz pero Vespasiano sabía que los partos eran un gran peligro y dio un giro en la política oriental. Frente al sistema augusteo de los estados clientes, entre Roma y Partia, el emperador prefirió establecer un territorio provincial compacto con una sólida defensa, desde el Mar Negro al desierto de Arabia. Anexionó los dos últimos reinos vasallos de Anatolia, Comagene y Armenia Menor, y reorganizó la administración de las provincias orientales: Comagene fue unida a Siria, Armenia Menor se convirtió en provincia y se reagruparon en una sola unidad administrativa, Galacia y Capadocia. Así Roma controlaba directamente todos los pasos del Eúfrates y la red de comunicaciones entre Asia Menor, Armenia y Partia[13].
4.4.7- Trajano y Los Partos 98-117 d.C. Dinastía De Los Antoninos.
Tras la muerte de Nerva, Trajano se convertía en el nuevo emperador en el año 98. Fue el primer emperador de origen hispano que llevó a Roma a su máxima expansión territorial y esplendor económico, reflejado en el legado arquitectónico. El reinado de Trajano trasformó el régimen imperial en una monarquía administrativa. El ejército era el principal instrumento expansionista. Su politica imperialista tenía dos puntos definidos: el Bajo Danubio y la frontera Oriental, frente a imperio parto. Tras convertir a Dacia provincia romana inició campañas en Oriente que terminaron agrandando la provincia de Siria, era la preparación hacia la conquista del Imperio Parto. En el año 113, el emperador Trajano inició personalmente una expedición a Oriente. Desembarcó en Siria, tras ocupar Armenia y sometió el territorio extendido entre los cursos de los ríos Tigris y Eúfrates. Las conquistas formaron las nuevas provincias romanas de Armenia y Mesopotámia. En el 116 se inició una nueva campaña contra los partos, conquistó Ctesifonte, capital de Partia, en el río Tigres, y constituyó con las regiones de la zona oriental del Tigres la provincia de Asiria. Descendiendo por el curso del Tigris avanzó hasta el Golfo Pérsico. Mientras tanto, el rey parto Corroes logró unificar a los pueblos iranios y penetró en las regiones ocupadas recientemente. En otras provincias, los judios de Mesopotamia aprovecharon el aislamiento para revelarse. A comienzos del año 117 Trajano cansado y enfermo, renunció a conquistar los territorios al este del Tigris, dejando Adriano, legado de Siria, el mando del ejército para reprimir la sublevación.
4.4.8 Política Oriental De Adriano (117 -138 d.C.)
Frente a la política exterior agresiva de Trajano, Adriano se propuso en su gobierno el mantenimiento de la paz, pero la ilimitada extensión de sus conquistas hacía necesaria una defensa armada para conseguir la paz en el interior de las fronteras del Imperio. En principio utilizó medios diplomáticos. En Oriente, puso fin a las hostilidades con los partos con la firma de un tratado: la provincia de Mesopotamia fue evacuada y Armenia volvió a su condición de estado vasallo entre los dos Imperios. Adriano buscó la amistad de los albanos del Cáucaso, que ofrecian excelentes puntos de apoyo en la vecindad del imperio parto.
El limes, como sistema de defensa de las fronteras del imperio, alcanza con Adriano su definitiva organización. La frontera se convierte en una línea continua de fortificaciones y puestos de vigilancia, protegidos por fosos o empalizadas.
4.4.9 Enfrentamiento con Los Partos en época de Marco Aurelio (161-180 d.C.)
Marco Aurelio no tenía experiencia en el mando del ejército y en la administración del imperio, pero su reinado se vio complicado por diversas guerras que le llevaron a estar al frente de ejército. Una vez más la cuestión Armenia provocó la guerra entre Roma y los partos. La iniciativa partió de Vologeso III, que a la muerte de Antonino invadió Armenia para instalar en el trono al príncipe arsácida Pacoro. Los romanos fueron derrotados en sus intentos de recuperar el país, así lo partos entraron en la provincia de Siria, volviendo a vencer a las fuerzas romanas (161 d.C).
Marco Aurelio confió el mando de las operaciones a su hermano adoptivo Lucio Vero, con dos excelentes generales, Estacio Prisco y Avidio Casio. Prisco penetró en Armenia, destruyendo Artaxata, expulsó a Pacoro e instaló como rey a Sohemo, protegido de Roma (163 d.C.) Avidio Casio, recuperada Siria, franqueó el Eúfrates y penetró en territorio parto derrotando a éstos en Dura-Europos, avanzando por el Tigris hacía la capital Ctesifonte, continuando la ofensiva al otro lado del río, hasta el corazón de Media. En estas circunstancias los partos pidieron la paz (166 d.C.), y esto supuso ventajas territoriales para los romanos al este del Eúfrates, en la alta Mesopotamia: Marco Aurelio y Lucio Vero recibieron los títulos de: Armeniacus, Parthicus y Medicus; Avidio Casio recibió un alto mando sobre el Oriente.
De esta campaña los romanos trajeron la peste que se extendería por todo el Imperio[14].
4.4.10 Politica Oriental de Septimio Severo (193-221 d.C) Dinastia de los Severos
La muerte de Cómodo, último emperador de los Antoninos, desencadena en Roma una crisis, a la que pondrá fin, tras cuatro años de guerra civil, Lucio Septimio Severo, fundador de una nueva dinastía que se mantendrá en el poder hasta el año 235. Representa una etapa crucial en la Historia del Imperio Romano.
Septimio Severo era de ascendencia libio-púnica, por tanto, provincial. Fue un brillante militar apoyado por parientes del ordo senatorial y ecuestre, además de contar con la amistad de personajes influyentes. Su subida al poder fue irregular, como consecuencia de un pronunciamiento militar y del apoyo del ejército, por lo que era necesario fundamentar su poder con bases legales, así Severo se proclamó hijo de Marco Aurelio y hermano de Cómodo. Su gobierno acentúo el carácter autoritario de la monarquía y la naturaleza sagrada de la función imperial. Severo promocionó la entrada en el Senado de miembros procedentes de las provincias africanas y orientales. Reformó el ejército para poder hacer frente a las presiones de los pueblos exteriores, creando una estrategia de fronteras con una fuerza móvil como elemento vital de defensa. Así se enfrentó a la defensa del Imperio. Tras la afirmación de la autoridad imperial en occidente, Severo partió hacia oriente para emprender una nueva guerra contra los partos (197-199). Conquista Babilonia, Seleucia y Ctesifonte, creando la provincia de Mesopotamia al otro lado del Eúfrates. Organizó Oriente de esta forma: Siria, fue dividida en dos provincias y Egipto perdió parte de su carácter excepcional aproximándose en su administración a las distintas provincias del Imperio.
Los partos, no dejaron de ser unos adversarios de consideración que infligieron varias derrotas a los ejércitos romanos. La centralización de la autoridad del Imperio Romano se enfrentaba a la tendencia contraria de estos, pero a menudo confiaban en los sentimientos antirromanos e incluso en la ayuda material de los estados vasallos de Mesopotamia, los judios, los árabes y otros pueblos de Oriente. Los Romanos consideraban al Estado Parto como un rival en pie de igualdad temiendo tanto a su caballería pesada como a su caballería ligera, ágil y entrenada desde su nacimiento en el arte de la guerra[15].

4.4.11 La Campaña de Caracalla contra Los Partos (211-217 d.C)
La personalidad de Marco Aurelio Antonino (Caracalla), trató de subrayar su carácter de rudo soldado y su devoción por Alejandro Magno, al que trató de imitar sobre todo en una política exterior expansiva, que tendría desastrosas consecuencias en la precaria economía de la sociedad imperial.
Tras considerar el limes renano-danubiano, mandó las legiones hacía oriente en una enorme campaña contra el Imperio Parto. Abandonó Roma en el 214 en compañía de su madre y del precepto del Pretorio, Macrino recorriendo las provincias orientales, de Asia Menor a Egipto, para recavar los medios humanos y materiales necesarios para su proyecto. La campaña comenzó en el año 216, con un gran avance romano en territorio parto. Al año siguiente cuando se disponía a reemprender las operaciones el emperador fue asesinado por un oficial pretoriano a instigación de Macrino.
4.4.12 Macrino (217-218 d.C.)
Tras la pérdida de Caracalla, Marco Opelio Macrino fue aclamado emperador por los soldados. Fue el primer emperador de rango ecuestre, poco aceptado por el Senado y con escasa popularidad entre los soldados, afirmó su autoridad ligándose a la dinastía de los Severos.
Su primer problema era terminar con el conflicto que llevaba azotando la politica de Roma varios siglos. Tras largas negociaciones, concluyó una paz que garantizaba el statu quo fronterizo con Partia y la soberanía nominal de Roma sobre Armenia, a cambio de una considerable suma de dinero. Fue un acuerdo poco glorioso. Trató de ganarse el favor general con diferentes medidas que no contentaron a nadie; deferencia ante el Senado, reducción de los impuestos, donaciones a la plebe y otras medidas de carácter populista. Terminó sus días asesinado
4.4.13 Severo Alejandro y el final de la época Parta (222-235 d.C.)
Los primeros años del reinado de Severo Alejandro estuvieron marcados por intentos estabilizadores frente a los graves problemas socioeconómicos que afectaban al Imperio. Pretendió restaurar el poder del senado, que se habría materializado en la creación de un consejo de regencia, compuesto por dieciséis senadores. Pero Severo Alejandro estaba falto de personalidad y fue un juguete en manos de su abuela, Mesa, y su madre, Mamea, que gobernaron el Imperio en su nombre. Es de destacar que el entorno imperial estuviera ocupado por grandes juristas como Ulpiano Paulo y Modestito, así como intelectuales como Dión Casio, Diógenes Laercio o Julio Africano.
Hacia el 224 fue asesinado Ulpiano por los pretorianos, y en el 226 murió Julia Mesa, con estos acontecimientos comenzó la caída del régimen y de la dinastía severiana. Comenzó a detectarse indisciplina en los soldados descontento por la economía del fisco y una inestabilidad social que extendió la inseguridad por todo el Imperio. En el exterior se presentaban problemas tanto en la frontera renano-danubiana como en la frontera oriental donde Artajerjes invadió la provincia romana de Mesopotamia.
En territorio parto, se estaban desarrollando profundos cambios, que iban a arrastrar al vecino Imperio romano. Un vasallo de los partos, el persa Artajerjes se rebeló contra su rey, Artabanes V, y, tras apoderarse violentamente del trono, sustituyó en el año 224, la dinastía arsácida por la sasánida. Los sasánidas, ferozmente nacionalistas anclados a las tradiciones imperialistas de la vieja Persia Aqueménida, que, en los siglos V y IV a.C., había extendido sus dominios desde el mar Egeo al Asia central, pretendían restablecer el imperio persa en sus antiguos límites. Creadores de un estado fuertemente centralizado, los persas encontraron un sólido lazo de unión en el fanático seguimiento de la religión predicada por Zoroastro, exclusiva e intolerante. La subida al poder de Artajerjes inaguró una nueva época, marcada por el constante enfrentamiento entre Roma y Persia que había de durar más de 400 años[16].

V. SITUACIÓN INTERIOR DEL PUEBLO PARTO A PARTIR DEL SIGLO I d C.

En el siglo I de nuestra era se produjeron grandes cambios en el Estado Parto. Estos habían pasado de una política activa y ofensiva que los había convertido en herederos de los seleúcidas, a una postura defensiva frente a Roma. La aristocracia había adquirido un situación privilegiada a expensas de la autoridad central que un siglo antes dominaba la política del Imperio. Aparecen cambios tales como los nuevos modelos de acuñación de monedas que comienzan a utilizar las letras partas junto con las griegas. A partir del siglo I los gobernantes partos utilizan el título de “Rey de Reyes” sistemáticamente y no de manera excepcional. También hacia el siglo primero se implanta la idea según la cual los gobernantes partos eran descendientes del aqueménida Artajerjes II. La necesidad de una ideología de legitimidad y continuidad se hizo patente en el siglo I ante los cambios producidos por la inestabilidad interna y del debilitamiento del poder central. Esta inestabilidad se dio por ejemplo en el reinado de Artabano III (12-38 d.C.), Artabano fue un jefe local de Hircania y encabezó una rebelión contra el rey parto Vonones, al que su padre, Fraates IV, había enviado a Roma para más tarde alcanzar el trono. Tras varios años de lucha, Artabano venció y entró en Ctesifonte hacia el año 12, intentando reforzar la autoridad central del estado parto frente a la nobleza, pero no tuvo éxito. Tal era la inestabilidad al trono que Artabano, hacía el año 36, hubo de refugiarse en el Irán oriental durante unos meses en que el candidato de Roma, Tiridates III, logró detentar el poder. Artabano recobró el trono hasta su muerte pero siguieron produciéndose sublevaciones como el de la ciudad de seleucia.
El Estado Parto se vio a menudo sometido a presiones en sus fronteras septentrional y oriental a veces más peligrosas que las relaciones con los romanos. A fines del siglo I se alzó al este del Irán un reino nuevo y poderoso, el Kushano. Se sabe muy poco de las relaciones que los partos mantuvieron con los kushanos y la India. Parece ser que existió cierto número de principados indo-partos, que algunos de ellos tal vez estados-tapón entre kushanos y partos, sujetos a una u otra de estas potencias como ocurría en la frontera occidental.
Los partos no lograron nunca una centralización como la de sus predecesores los aqueménidas o sus sucesores los sasánidas. Algunos centros tributarios de los partos, pero semi-independientes, eran ciudades, como Seleucia y Hatra, otros eran estados grandes, como Armenia y la Pérside. Entre estos dos últimos había otros, como Osroene, Gordiene, Adiabene, Mesene, o Caracene y Elimaide o Elam. Se considera un periodo de muchos reyes tribales. La fragmentación política del Estado parto es el marco en el cual deben examinarse los aspectos culturales y religiosos de éste.
El laboriosos sistema de escritura parta contribuyó a la falta de fuentes de la época. Hasta finales del siglo I la escritura y la lengua arameas siguieron usándose en Partia, en el siglo III, sin embargo, encontramos parto escrito aunque con muchos ideogramas arameos. La orientalización de los partos, realizada a costa de su helenismo, puede haber contribuido al desarrollo, del sistema de escritura parto. En el siglo III se dieron otras muchas modificaciones en el Cercano Oriente que invirtieron los papeles de Irán y del Imperio Romano, a parte de producir nuevos manifestaciones religiosas, artísticas y culturales en general, en el siglo III se inicia una extensa actividad literaria en muchas lenguas del oriente, el periodo parto fue importante en la historia de la literatura iranía de la que conservamos muy poco, pero en la literatura neopersa posterior no faltan las huellas del influjo parto.
La caída de la dinastía arsácida a manos de un rebelde de Persis, tuvo muchas repercusiones. La presión de las armas romanas sobre los partos debió de contribuir el estado de éstos, sin embargo lo que más lo debilitó fueron las propias divisiones internas. El rey parto Vologeses V se disputaba el poder con Artabano V. La invasión de territorio parto, en el 216, por Caracalla coincidió con la rebelión de Artajerjes, hijo de Papak, vasallo de los partos, en Persia. No se sabe exactamente la cronología de los primeros reyes sasánidas, un grupo de especialista sitúa en el 224 d.C., la derrota final de Artabano y su muerte a manos de Artajerjes, mientras la sitúan en el 226 d.C. Tras la muerte de Artabano los partos siguieron luchando hasta que finalmente algunos de los príncipes arsácidas se refugiaron en Armenia donde gobernó hasta el 428 d.C., una rama colateral de la familia real parta[17].



Pablo Iglesias Ordóñez
Josefa Caño Hernández

Universidad de Salamanca












BIBLIOGRAFÍA
· KIENITZ, Friedrich-Karl. Pueblos en la sombra. Los rivales griegos y romanos.. Edición Gredos, Madrid 1991, para la versión española de Elena Bombín. Titulo original: Völker im schatten. De gegenspieler der griechen und rölmer. Copyright 1981 C.H, Beck´sche Verlagsbuchhandlung ( Oscar Beck) Gmbh, München
· ROLDÁN, José Manuel. BLÁZQUEZ, José María. DEL CASTILLO, Arcadio. Historia de Roma. Tomo II. El Imperio Romano ( siglos I-III). Ediciones Cátedra, S.A., 1989 Madrid.
· LEGALL,Joel. LE GLAY, Marcel.. El Imperio Romano, Tomo I; El Alto Imperio, desde la Batalla de Actium hasta la muerte de Severo Alejandro ( 31 a.C. 235 d.C.). Pueblos y civilizaciones. Ediciones Akal S.A. 1995, Madrid. Título original LÉmpire Romaní.
· PLÁCIDO SUÁREZ, Domingo. ALVAR EZQUERRA, Jaime. GONZÁLEZ WARNER, Carlos. La formación de los estados en el Mediterráneo Occidental. Editorial Síntesis S.A. 1991, Madrid. Historia Universal 10 Antigua
· MILLAR, F.:Historia Universal vol. 8 .El Imperio Romano y sus pueblos limítrofes. Editorial Espasa-Calpe, Madrid 1973.
· HIDALGO DE LA VEGA, María José:El Intelectual, la Realeza y el Poder Político en el Imperio Romano. Acta Salmanticensia, Estudios Históricos y Geográficos. Ediciones Universidad de Salamanca. Primara edición abril 1995.
· ROUY,Georges: Mesopotamia. Historia política, económica y cultural. Ed.Akal 2002.
· ROLDÁN HERVÁS, José Manuel. Historia de Roma. Salamanca Universidad 1995
· MARSEILLE, Jacques; CASALS, Josep María; CORTADELLA, Jordi; TUSELL, Javier: Historia Universal. Título original Histoire du Monde, Editorial . Larousse. 2005
INFORMACIÓN EN INTERNET:
www.unav.es/hAntigua/textos/docencia/roma/matrom.html-
www.icarito.latercera.cl/icarito/2001/824/pag2.htm
www.uned.es/der-1-derecho-romano/breve%20historia.htm
www.artehistoria.com

[1] KIENITZ, Friedrich-Karl.Pueblos en la sombra. “Los rivales de griegos y romanos”. Madrid 1991. Pags. 246-268
[2] ROUY, Georges. Mesopotamia, “Historia política, económica y cultural.” Ed. Akal. 2002.Pags. 211-218)
[3] PLÁCIDO SUÁREZ, Domingo; ALVAR EZQUERRA, Jaime;GOZÁLEZ WAGNER, Carlos. La formación de los estados en el Mediterráneo occidental. Madrid 1991. Pags. 230-238.
[4] MILLAR, F. El Imperio Romano y sus pueblos limítrofes.Madrid 1973.Pags.230-238.)

[5] www.Artehistoria.com
[6] ROLDÁN HERVÁS, José Manuel. Historia de Roma. Salamanca 1995. Pag.130.

[7] MARSEILLE, Jacques. Historia Universal Larousse.2005.Pags.636-641.
[8] MILLAR, F. El Imperio Romano y sus pueblos limítrofes. Madrid 1973. Pags.233-236.
[9] Roldán Hervás, José Manuel. Historia de Roma. Salamanca 1995. Pags.224-261.
[10] Íbidem. Pags. 273-281
[11] Roldán Hervás, Jose Manuel. “Historia de Roma”. Salamanca, 1995. Pags.282-297
[12] www.artehistoria.com/historia/personajes
[13] Roldán Hervás, J.M.. Historia de Roma; Págs.312-318
[14] Roldán, J.M.; Blázque, J.M.; Del Castillo, A.; El Imperio Romano Siglos I-III, 1989, págs 223-227.
[15] Millar, F, El Imperio Romano y sus pueblos limítrofes, 1973, págs 235-236.

[16] Millar, F, El Imperio Romano y sus pueblos limítrofes, 1973, págs 254-264
[17] Millar, F. El Imperio Romano y sus pueblos limítrofes. 1973, págs 230-237)

Breve comentario sobre la Guerra de Corea. 1950 - 1953

INTRODUCCIÓN

La Guerra de Corea se nos presenta como la gran olvidada, cuando en realidad es el primer gran conflicto del periodo denominado como Guerra Fría y sin duda ninguna marcó el guión a seguir en los teatros de operaciones posteriores que enfrentaron a los dos mundos resultantes del final de la II Guerra Mundial. Tal vez sea por eso por lo que desde un principio, me llamó la atención el conflicto que bañó la península de Koryo en sangre entre 1949 y 1953. Como ya se observó tras el Tratado de Paris, con la finalización de la Primera Guerra Mundial, los países vencedores en los conflictos determinan de manera crucial el destino de las naciones derrotadas y sus acólitos. En el caso de Corea esto es muy claro.
Tras las reuniones de Postdam, finalizada ya la segunda gran guerra, nos encontramos con los dos bloques que van a representar la imagen mundial de la política en la segunda mitad del siglo XX. Por un lado, la URSS, en




plena evolución y desarrollo, con la figura de Stalin, el cual, además había endurecido de manera radical su postura, entrando en un periodo de poder personal determinante para la política exterior soviética. La Unión Soviética, había salido muy beneficiada de lo que en un principio pareció un abismo difícil de salvar. Pese a no contar con una estructura económica plenamente consolidada, había conseguido abarcar numerosos territorios muy amplio cuyo futuro político era muy incierto[1]. Por otro lado, EEUU, con su papel de eje occidental y un sistema económico radicalmente distinto, había conseguido establecer mediante su política de ayudas y por supuesto su victoria total contra el eje un área de influencia que no sólo actuaría como su aliado incondicional sino que dependía totalmente de él para su reconstrucción y puesta en escena en el nuevo mundo que se estaba forjando. Entre los dos bloques existió un antagonismo total, el cual, va a ser plasmado durante cincuenta años en el resto del mundo y en Corea de manera aún más radical.
En un primer momento me viene a la cabeza el vocablo egoísmo. Por un lado, podría hablarse del egoísmo de EEUU, que dividió la península en dos partes, de manera totalmente inconsciente para restablecer después la política colonial y a quienes habían servido en ella. ¿Cuántos coreanos seguirían aun vivos si esto no hubiera ocurrido? ¿Cual sería la situación de Corea actualmente? Por otro lado, no se puede librar ni mucho menos a la URSS y el mundo soviético de su responsabilidad, preocupado de manera similar, menos por mantener la antigua integridad de Corea que por “construir el socialismo”, ¿deseaban los coreanos ese tipo de sistema? Por otro lado, siempre he considerado que las guerras civiles no se desatan, sino que se sobrevienen y todos los factores que intervienen en ella son culpables a su vez de ellas.
EL ESTALLIDO DEL CONFLICTO

Finalizada la IIGM, Corea se encontraba bajo dominio colonial japonés. Éstos, vencidos en el conflicto, rindieron sus armas y sus colonias fueron ocupadas por los vencedores. El norte, desde la década de 1940 aproximadamente, se encontraba bajo el fuerte influjo de las corrientes socialistas. Ayudado por una geografía con temperaturas más bajas y de carácter más montañoso, las guerrillas que luchaban contra la ocupación de Japón habían sido armadas y adiestradas por fuerzas soviéticas y posteriormente chinas. Como podrá entenderse, el movimiento comunista era fuerte en la clandestinidad, lo cual facilitó posteriormente que fuera a las fuerzas de este movimiento a las que se rindieran las tropas de ocupación, tras lo cual tomaran el control del poder y la administración de la zona, configurando el dominio comunista de la zona norte de la Península de Corea.
Siguiendo con la parte Norte de Corea, para no perder el hilo de la cuestión, hay que mostrar una serie de apuntes que posteriormente serán fundamentales para entender el desarrollo del conflicto. A comienzos de 1947, con China en guerra civil, los coreanos del Norte, que como bien hemos mencionado antes, se encontraban fuertemente influenciados por el ámbito soviético, entraron en combate. Atravesaron el rio Yalu e invadieron Manchuria. En un primer momento, los servicios de espionaje norteamericanos contabilizaron unos 20.000 hombres, considerados como “voluntarios” a los que posteriormente se irían incorporando en mayor número de manera que entre 75.000 y 100.000 hombres fueron dispuestos para combatir en China. Se les denominó como “Coreanos de las FCC” (Fuerzas Comunistas Chinas), bajo el mando de Kim Ch`aek.

“La ayuda coreana llegó en tiempos de crisis para China”[2] menciona el historiador Bruce Cummings. Lo que en un primer momento se consideró como simples unidades de apoyo, acabó por convertirse en un verdadero cuerpo expedicionario que resultó determinante para la victoria de Mao en China.
¿Qué significó esto para Corea del Norte? Tras la retirada de la autoridad soviética, unos 90000 veteranos de la guerra de China se encontraban dispuestos para ser levantados en armas. Además, de un millar de vehículos de combate entre los que se encontraban dos centenares de carros de combate T-34 de fabricación rusa.
A manera de conclusión sobre este primer bloque, nos encontramos con una Corea del Norte con capacidad clara de iniciar y entrar en conflicto, contando además con una serie de aliados que, como es el caso de China, debían mucho a los “voluntarios”, apunte este que será comprobado más adelante, según vayamos avanzando en esta crónica sobre el conflicto.
En el caso de Corea del Sur, la situación se presentaba totalmente diferente. Tras la retirada de las tropas japonesas, entro bajo órbita de los EEUU. Desde un principio, apenas hubo interés por Corea del Sur, por parte del ejecutivo norteamericano. Los análisis presentados por el General MacArthur desvinculaban a la península de Corea del perímetro de defensa aliada, considerando que era una región falta de interés y desligada geográficamente de lo que se consideraba como campo de acción occidental.
Al contrario que la política en el Norte, en la parte Sur, los aliados se limitaron a enviar asesores militares, que si bien realizaron labores administrativas y se ocuparon de la entrada de Corea del Sur en su ámbito, no consiguieron nada más allá de la formación de una pequeña milicia regular y posteriormente una fuerza mayor de reservistas. Contabilizados unos 65000, con unas fuerzas dispuestas para el combate de apenas 40000 hombres. El armamento con el que fueron equipados era escaso y antiguo, carabinas M-1Garand reutilizadas de la II.G.M. Y ametralladoras ligeras, las fuerzas surcoreanas no tenían nada que hacer contra el veterano y equipado ejército de Corea del Norte.
Para finalizar este pequeño apunte sobre las cuestiones logísticas y meramente políticas del periodo que precede al conflicto que nos ocupa, me gustaría presentar un breve apunte sobre un par de aspectos que considero muy importantes y deben mencionarse en el estudio.
Por un lado, es bueno presentar el aspecto moral y las influencias sociales de las poblaciones. La parte Norte como se trató antes, estaba fermente ligada al ámbito soviético, debido en gran parte por la política de ayudas a las guerrillas independentistas durante la ocupación japonesa. A esto debe sumársele el conflicto chino, de manera que la sociedad adquirió una gran conciencia hacia la cuestión socialista. ¿Con qué situación contaba Corea del Sur? Radicalmente distinta, podría observarse. Corea, la siempre conquistada, apenas contaba con una tradición de mandato clara. Durante el final del S.XIX y hasta mediados del S.XX, el ámbito imperial japonés había abarcado península. La parte Sur, pese a que contó con algunas fuerzas guerrilleras contra la ocupación, no consiguió un apoyo claro por parte de ninguna potencia, al contrario, de hecho, se produjeron una serie de desplazamientos guerrilleros del Norte hacia las montañas situadas en las proximidades de Seúl, que plantearon una pequeña guerra civil. Estas guerrillas acabaron adquiriendo una clara motivación antiamericana, sin embargo no va a registrarse un proceso de toma de conciencia, los hijos de Corea del Sur no combatieron en las frías estepas y selvas de Manchuria con lo cual no hay un poso de socialismo, un poso ideológico que anime a adoptar las posturas comunistas.
Por lo tanto, como hemos podido observar, nos encontramos en una situación clave. La Guerra de Corea es desenlace de una trágica comedia, comenzada largos años atrás que abarca la dominación japonesa y la propia cultura coreana, que ni siquiera adopta una postura conjunta en su historia pasada discutiendo el Sur y el Norte por la fundación de su sociedad y su Estado. A su vez es fruto de un conglomerado de factores en su mayoría, ajenos a la propia península. No puede entenderse el desarrollo del conflicto si no analizamos la situación anterior al inicio de las hostilidades y evaluamos los apoyos y aspectos sociales de ambos bandos, sólo de esta manera lograremos en cierta medida entrar a abarcar los condicionantes sociales y culturales que llevaron a un mismo pueblo a combatirse de manera tan feroz y sanguinaria.

LAS DOS COREAS

1949. LOS PRIMEROS CONTACTOS A LO LARGO DEL PARALELO 38º

Una vez más, el antagonismo entre los dos bloques, quedará reflejado en las Dos Coreas. Syngman Rhee, va a alzarse como figura principal de la política surcoreana. Fue un antiguo disidente exiliado de Corea, durante el periodo japonés. Se formó en centros de EEUU y su postura va a reflejar un anticomunismo radical. A partir de finales del 1948, la política estadounidense dio un giro, observando los alzamientos de las guerrillas comunistas, fuertemente influenciadas por el Norte. Animó y dotó económicamente al presidente Rhee para que “acabara con ellas” y ejerciera un golpe de efecto al gobierno de Kim il Sung de cara a la proyección mundial de Corea del Sur. Rápidamente comenzaron los preparativos. Dos nuevas divisiones, la 8ª y la Capital fueron alistadas y entrenadas. El ejército surcoreano aumento hasta 100.000 su número de efectivos, para entonces era tan grande como el de su adversario. No es osado aventurarse en que los primeros compases del conflicto fueron orquestados por el Sur, demasiado impaciente por incorporarse a la órbita occidental.
El líder de Corea del Norte, Kim il Sung, se apresuró enseguida a comenzar su política. Se dirigió a Moscú para solicitar ayuda a la Unión Soviética, de manera que pudieran comenzar una campaña a través del Paralelo 38º, sin embargo, Stalin no estaba por la labor de mostrar un apoyo más allá del ideológico. El miedo a un conflicto con EEUU flotaba en el ambiente. Sin embargo con el triunfo de la Revolución Comunista China éste obtuvo el impulso necesario. Syngman Rhee, simplemente había adelantado los acontecimientos.
En 1949, se producen una serie de conflictos armados a los largo del Paralelo 38º. Fuerzas especiales, compuestas por los comandos “Horim” (tigres del bosque), fueron desplazados a la frontera y comenzaron los sabotajes y pequeños ataques. Poco a poco, las fuerzas guerrilleras quedaron a un lado y tropas regulares alcanzaron diversos objetivos, como la ciudad de Kaesong, con un balance de 422 hombres fallecidos, siendo 400 de ellos norcoreanos, o los combates del 4 de Agosto de 1950 por “las Tierras Altas de Corea del Norte” en los cuales los efectivos en campaña ya se contaban por miles.
El 30 de septiembre de 1949, el presidente Syngman Rhee, en una carta a su asesor el Dr. Robert Oliver, expresaba “siento fuertemente que este es el momento psicológicamente más adecuado para tomar una medida agresiva y unirnos a nuestras fuerzas comunistas leales en el norte para limpiar al resto en Pyongyang. Llevaremos a algunos de los hombres de Kim il Sung hasta la región montañosa matándolos de hambre gradualmente. Luego deberemos reforzar nuestra línea de defensa a lo largo de los ríos Tuman y Yalu…”[3]
Como se mencionó anteriormente, la pretensiones del Sur para con el Norte y los errores estratégicos impulsaron el conflicto hasta que comenzó a andar por si mismo.
Para no alargar excesivamente la fase de inicio de las actividades militares, obviando datos muy importantes y declaraciones de algunos de los más importantes estrategas del conflicto como el General Roberts, comandante en jefe del GMAC, pasaré directamente a palabras del periodista A. T. Steele en un relato del 49 sobre conflicto que se encontraba a punto de estallar: “un tiroteo no reconocido entre EEUU y la URSS se está llevando a cabo a lo largo del paralelo 38º… está siendo cocinado a lo largo del territorio de la nueva República de Corea… sólo el dinero, el armamento y la asistencia técnica de los estadounidenses permite a Corea del Sur existir por más tiempo que un par de horas”. Aquí se puede ver claramente como la primera política de no actuación estadounidense pasó a desdeñarse completamente y las inversiones y puesta en marcha del gobierno de Syngman Rhee fue la actuación principal de EEUU a partir de los años 1948 y 1949.
Tras la finalización de los combates fronterizos, de 1949, los dos líderes buscaron el apoyo de de sus potencias tutelares para un asalto sobre su enemigo. Rhee hizo esto primordialmente a través de sus asesores estadounidenses, por su parte Kim il Sung, lo hizo mediante al menos dos visitas secretas a Moscú y Beijing, a comienzos de 1950. Este último pareció el más beneficiado, consiguiendo material y apoyo encubierto por parte de Stalin y de manera similar, pero de manera pública por parte de Mao. Sin embargo esto no fue gratuito, la Unión Soviética obligó al líder del norte a firmar un préstamo por valor de 220 millones de rublos al 2% de interés y posteriormente, quedan registrados multitud de títulos públicos lanzados por Pyongyang para la adquisición de blindados y armamento de campaña.
La postura de EEUU resulta muy conservadora en este punto. Incluso con la CIA detrás de los movimiento de Corea del Norte en la órbita socialista y con informaciones de primera mano sobre la adquisición de armamento y el apoyo directo de China, las autoridades estadounidense negaron en un primer momento su apoyo militar a Corea (más allá de lo establecido tras los primeros compases de los enfrentamientos) de forma incondicional cuestionándose sino desembocaría todo en la 3ª Guerra Mundial.
Buceando en libros encontré las palabras de la ministra británica Vyvyan Holt lo cual, dio un vuelco a toda mi primigenia idea sobre el conflicto. Cierto es, que EEUU no mostraba un apoyo militar tan descubierto de cara a la opinión pública como podía hacerlo la URSS, no obstante, recordando las palabras de la ministra, Corea del Sur recibía al año más de 100 millones de dólares anuales por parte de la administración estadounidense. Mantenían las carreteras y los principales muelles de comunicaciones, las minas, la energía, el ejército y otorgaban becas de estudio en las universidades más prestigiosas de Norteamérica entre muchas otras ayudas, por si fuera poco casi la totalidad de la empresa privada estaba controlada por ciudadanos estadounidenses o al menos intervenían como asesores en ella. Para hacernos una idea, si comparamos con el resto del mundo, el concepto de ayuda al gobierno de Rhee era el más amplio y sustancioso del globo en la época. Esto me lleva a lanzar una afirmación a la cual he llegado tras comprobar todo esto, EEUU no pensaba ni por un momento, a pesar de todas sus maniobras y negativas, dejar de lado a Corea del Sur frente al martillo comunista. La americanización de Corea era tal que la derrota frente al norte habría sido un daño incalculable para la imagen del mundo occidental, nos encontramos por lo tanto ante un juego de políticas sumergidas digno de la mejor novela de Le Carré o Tom Clancy.
EL COMIENZO DE LA GUERRA, LA PENÍNSULA DE ONGJING


Si algo puede afirmarse sin el menor miedo al equivoco, es que ni siquiera hoy, casi 60 años después de que el Ángel de la Muerte descendiera por igual en toda Corea, los historiadores se ponen de acuerdo en cómo estalló la guerra. Sin embargo sí se puede localizar el lugar, la Península de Ongjing.
El 23 de junio de 1950, la radio norcoreana da la noticia de una fuerte actividad artillera en el Monte Turak, situado en esta península. Posteriormente unos y otros lanzaran acusaciones mutuas sobre el inicio de las actividades, lo que está claro es que es en ese lugar donde comenzó oficialmente el conflicto. Tras una serie de combates cerca de la ciudad de Kaesong, tropas del norte avanzaron a través del corredor de Uijongbu y se dirigen rápidamente hacia el Sur.
El avance expuesto desde términos militares fue perfecto, según reconocerán expertos en el tema posteriormente. Después de humillar a 50000 regulares surcoreanos en el anillo de Seúl con una fuerza cinco veces menor, las tropas del Norte se dirigieron en los meses de verano de 1950 hacia Pusan. El ejército aliado sufría derrota tras derrota, ante lo que parecía un ejército de campesinos mal equipado y entrenado apresuradamente. La 6ª división del FCC (Fuerzas Comunistas) al mando de Pang Ho-san avanzó capturando la ciudad de Taejon y posteriormente se instaló en la provincia de Cholla, donde durante un mes establecieron un puesto logístico, según la historiografía militar esto dio tiempo al General MacArthur para organizar la defensa en el sudeste, cometiéndose por lo tanto un error fatal para las fuerzas de Kim il Sung. A comienzos de agosto, estadounidenses y surcoreanas superaban en número a lo largo del frente los número hablan de unos 92.000 efectivos (contando con los 47000 estadounidenses); no obstante, a pesar de esto, la retirada todavía continuaba por orden de MacArthur, el cual ocultó los números a su plana mayor, ya que estaba organizando en secreto el desembarco de In’chon que cambiaría la situación con la llegada de la 1ª división de Marina que pondría en jaque a las fuerzas comunistas y estabilizaría el frente a finales de Agosto.
Estamos por lo tanto en lo que se denominó el Perímetro de Pusan. Éste, llegaba en dirección al norte hasta la ciudad de P’ohang y al sur hasta la ciudad de Taegu. Estableciendo un pequeño inciso y según el historiador militar Appleman, no tomar P’ohang fue el error táctico más penoso para Corea del Norte, los cuales no supieron aprovechar el dominio que ejercían sobre la costa este y se preocuparon demasiado por los flancos, de esta manera no pudieron combinar sus fuerzas con la 6ª división y tomar en pinza Pusan.
La guerrilla será fundamental en estos compases del combate. Desde el 25 de junio hasta el 31 de agosto van a contabilizarse más de 120.000 bajas entre muertos (más de la mitad), heridos y prisioneros. Es importante en este punto hablar de otra cuestión que va a ser fundamental para la moral de las tropas y la política posterior de Kim il Sung. Como se mencionó con anterioridad cuando hablábamos de los condicionantes morales que se dieron el conflicto, en medio del masivo avance hacia Pusan, miles de cuadros coreanos tanto del Norte como del Sur, restauraron los comités populares disueltos entre 1945 y 1946 y distribuyeron la tierra sobre bases revolucionarias. A través de todo este proceso, la militancia hizo sonar los tambores de la independencia y la reunificación coreanas. La ocupación norcoreana de Seúl fue determinante. El gobierno de Corea del Norte, con su presidente a la cabeza a través de las radios lanzó un llamamiento a la restauración de los comités populares. Mencionaba con anterioridad la importancia del proceso en Seúl porque el comité de esta ciudad se organizó de manera muy rápida y eficaz, compuesto por surcoreanos confiscó todas las tierras del gobierno y de propiedad japonesa. El EPC (Ejército Popular de Corea) distribuyó arroz entre la población más pobre y dejó la administración de justicia en manos de grupos locales de preservación de paz, muchos de cuyos miembros acababan de salir de prisión. Por lo tanto, puede observarse como va a haber un trasfondo político e ideológico orquestado por el gobierno norcoreano de cara a la sociedad del Sur y por supuesto a la del Norte con la intención de que la guerra sirviera para alentar el espíritu revolucionario de la sociedad y sobretodo de la parte más pobre de ésta, el caldo de cultivo de la revolución.
Continuando con el teatro de operaciones, habíamos quedado la palabra en torno al Perímetro de Pusan. A mediados de septiembre tras los combates de verano que habían generado numerosas bajas a ambos contendientes por no hablar de las civiles que se contabilizaban como superiores a las militares, la fuerza aliada bajo el mando marítimo del Almirante Arthur Dewey Struble, el mismo que dirigió el desembarco de Normandía, al con una flota de 261 naves depositó en In’chon a 80000 marines casi sin bajas efectuando un golpe de efecto determinante a la situación. Aquí finaliza lo que puede considerarse la primera guerra. A partir de ahora, comenzaba un nuevo conflicto que se alargaría hasta el río Yalu contra norcoreanos y chinos.


LA CONTRAOFENSIVA HASTA EL RÍO YALU

Es fundamental comprender las nuevas posibilidades que reflejaba el conflicto. El Departamento de Defensa de los EEUU, en un estudio presentado a las autoridades militares y políticas se hacía eco de una nueva posibilidad. Manchuria, era la primera oportunidad de trasladar la órbita soviética. Sin duda la opción de por primera vez poder variar las fronteras del mundo comunista fue fundamental a la hora de la autorización de marchar más allá del paralelo 38º. El contraataque fue inusualmente exitoso. La capital y las principales ciudades portuarias como Wonsan fueron tomadas rápidamente, mientras tanto las tropas norcoreanas se retiraban hacia el río Yalu sin que los aliados comprendieran muy bien el porqué de su retirada, ya que desdeñaron muy a la ligera las zonas montañosas que bien hubieran podido servir como defensa natural y nido para las guerrillas. Sin embargo, hoy en día conocemos, gracias en otros al periodista y experto en cuestiones asiáticas Walter Sullivan[4], que los dirigentes de Corea del Norte habían discutido con sus homólogos chinos y estaban llevando a cabo una política de retiradas impulsada por China. El destino era la ciudad de Kanggye, la antigua base de operaciones guerrilleras de Kim il Sung, muy equipada y preparada para una larga resistencia. El testimonio de un oficial norcoreano confirma esta postura; “es posible pensar que haber bajado todo el camino hasta el Perímetro de Pusan para luego retirarse completamente hasta el Río Yalu constituye una derrota total. Pero no es así. Fue una retirada planificada. Nos retiramos porque sabíamos que las tropas de ONU nos seguirían hasta bien al Norte, desplegando y enflaqueciendo sus líneas por esa vasta región. Ha llegado entonces el momento de que envolvamos a esas tropas y las aniquilemos”.[5]
Llegados a este punto, al igual que hice anteriormente cuando eran las fuerzas norcoreanas las que asfixiaban a los aliados en Pusan, es bueno hacer un pequeño inciso de manera que se aprecie la política que se llevó a cabo en este momento por el Sur en el Norte. Puede definirse en dos términos, por un lado la policía y por otro las organizaciones juveniles de derecha. La represión fue brutal. Informes del gobierno surcoreano arrojan las cifras de 56000 detenidos, como “malignos colaboracionistas rojos y traidores”. Las organizaciones juveniles fueron rápidamente instauradas y unos 2000 policías pasaron la frontera. Los estadounidenses tuvieron que reemplazar efectivos surcoreanos que estaban saqueando las provincias con total impunidad. United Press International, corroboraba mediante testigos oculares que 800 personas fueron ejecutadas desde el 11 al 16 de diciembre y enterradas en fosas comunes. Por lo tanto, al igual que hubo consecuencias derivadas de la actuación política cuando Corea del Norte rebasó la frontera también quedan reflejadas estas cuando el paralelo es rebasado en esta ocasión por las fuerzas del Sur.



CHINA ENTRA EN EL CONFLICTO


Los nuevos materiales que China aportó a la situación, dejan entrever que Mao no había iniciado una política defensiva sino que había optado por intervenir si Corea del Norte llegaba a un punto en el cual viera en grave peligro su integridad. China tenía el deber de ayudar a sus vecinos debido al gran sacrificio que estos habían llevado a cabo en la revolución china y en la resistencia japonesa. El 4 de agosto de 1959, Mao informó al Politburó la intención de llevar a cabo una intervención en Corea bajo la forma de voluntarios, dado que los estadounidenses habían revertido el curso de la batalla; Mao decidió intervenir decisivamente el 1 de octubre atravesando el Paralelo 38º. Por lo tanto según los chinos, la reciprocidad era la primera justificación de su intervención y la defensa de sus fronteras la segunda. Una tercera consideración según el historiador Bruce Cummings sería la posibilidad de que China desbancase a la URRS en la influencia sobre el comunismo coreano.
El 22 de octubre las tropas comunistas, conjuntas ahora, descendieron en trompa de las montañas de Unsan, frescas y equipadas, el golpe fue durísimo para los norteamericanos que perdieron en un día el 2º Cuerpo de Ejército, quedando el flanco muy desestabilizado. Las semanas posteriores, las tropas de ambos bandos van a llevar a cabo un baile de muerte en el que varias divisiones son duramente castigadas gracias a una maniobra envolvente a través del embalse de Chanjing. El 6 de diciembre las fuerzas comunistas definitivamente tomaron Pyonyang y al día siguiente el frente aliado estaba en su punto más septentrional a 32 km al norte del paralelo. La ofensiva combinada chino-coreana limpió de tropas enemigas Corea del Norte en poco más de dos semanas desde su comienzo.
Ojeando el libro de Hobsbawn, Historia del Siglo XX, encontré la conversación que Mao mantuvo con el líder comunista italiano Togliatti, en ella el dirigente chino se expresaba de esta manera hablando de una hipotética guerra nuclear; “¿quién le ha dicho que Italia vaya a sobrevivir? Quedarán trescientos millones de chinos, y eso bastará para que la raza humana continúe. Tal vez esta conversación sea una muestra del porqué de la total intervención china contra la primera potencia mundial sin ni siquiera pestañear, sobretodo analizando que China no contaba por aquellos años con armamento nuclear.
Los últimos bailes del conflicto, muestran a un MacArthur aturdido por el revés que las fuerzas comunistas chino-coreanas han lanzado contra el entrenado y veterano ejército estadounidense. La bomba atómica era una posibilidad real y que mantendrá en jaque al gobierno de EEUU y al mundo en general. En un primer momento, se va a lanzar una ofensiva aérea brutal, se destruyen las presas del norte de Corea, contabilizándose por los pocos investigadores que han profundizado en el tema la escalofriante cifra de dos millones de muertos por las inundaciones, aunque esta cifra no está ni mucho menos contrastada debido a las evidentes dificultades tanto en el periodo de la guerra como posteriormente con el establecimiento de la férrea dictadura de Kim il Sung.
Tras esta primera ofensiva, Truman en una rueda de prensa lanza la amenaza de la bomba nuclear. Las reuniones entre la cúpula estadounidense y británica son apresuradas, la postura resultante es negativa, sin embargo MacArthur ya había establecido un plan de despliegue nuclear en el que se reflejaba el lanzamiento de entre 40 y 50 bombas en objetivos marcados como primordiales. Su plan abarcaba el lanzamiento de estas bombas en el denominado “cuello de Manchuria”, de esta manera esparciría entre el Mar de Japón y el Mar Amarillo un cinturón de cobalto radioactivo cuya vida es de entre unos 60 y 120 años, por lo que en 60 años como mínimo no se producirían invasiones terrestres. Este era el plan del General MacArthur. Esta opción, a primeras luces de un lunático, no fueron tan descabelladas en su día, es por eso por lo que mereces especial atención. De hecho, Albert Gore que posteriormente llegó a ser congresista, lamentaba en una entrevista al New York Times que “Corea se hubiese convertido en una máquina de picar carne estadounidense”, esta opinión no es nada desdeñable ya que hasta cierto punto representa la opinión de multitud de estadounidenses.
Es significativo también que la etapa en la cual más cerca estuvo el lanzamiento de la bomba fuera precisamente tras la destitución de MacArthur, los primeros días de abril de 1951. Barajada esta posibilidad, los soviéticos se apresuraron a desplegar varias escuadrillas de combate en las proximidades del escenario de conflicto, en las bases de Manchuria, además se desplegaron 200 bombarderos, con los cuales se podían atacar además las bases de Japón. Las bombas, se desplegaron en Okinawa sin el núcleo atómico, el EMC ordenó el ataque nuclear si la inteligencia aliada observaba la intervención en el conflicto de un número significativo de tropas o si los bombarderos soviéticos salían de sus bases en dirección a Japón. No obstante, el ataque nuclear no fue llevado a cabo.


CONCLUSIONES DEL CONFLICTO

Cuando la Guerra concluyó finalmente, el 27 de julio de 1953, el Norte había sido completamente devastado por tres años de bombardeos que difícilmente hayan dejado un edificio moderno en pie. Ambas Coreas habían presenciado un virtual holocausto que arrasó su país y convirtió las vibrantes expectativas de 1945 en una pesadilla. El punto a recordar es que ésta fue una guerra civil. La verdadera tragedia no fue la guerra en sí misma, ya que un conflicto civil librado solamente por coreanos podría haber resuelto las extraordinarias tensiones generadas por el colonialismo, la intervención internacional y la división nacional. La tragedia fue que la guerra no solucionó nada: simplemente fue restaurado el statu quo ante, y la paz se logró sólo por un armisticio. Hoy los problemas y las tensiones permanecen.



CONSECUENCIAS MILITARES DEL CONFLICTO


Para los EEUU y el mundo en general, dividido ahora en dos grandes bloques, la Guerra de Corea representa el comienzo de una nueva etapa, se produce un final en la doctrina militar. Al igual que la Primera Guerra Mundial representó el cambio definitivo con respecto a las antiguas tácticas y visión de conflicto y en definitiva la muerte de la caballería heroica, la lucha librada en la península de Corea trajo consigo la aparición de una serie de cambios que van a servir de referente para épocas posteriores.
Cuando se habla de doctrina militar, se habla principalmente de una cuestión. Las guerras, incluyendo la cercana II Guerra Mundial, se habían venido resolviendo hasta ahora con la derrota total del enemigo, la caída del régimen nazi y de las fuerzas imperiales japonesas, mediante la rendición incondicional de ambos había supuesto una continuación de la ecuación clásica de victoriosos y derrotados; sin embargo, nos encontramos ante una situación totalmente nueva. El equilibrio de poderes. A partir de ahora, y Corea es el primer ejemplo de destrucción mutua, las guerras no van a finalizar con la total destrucción del enemigo, van a adoptarse armisticios y ambos contendientes tendrán que aceptar las duras derrotas que conlleva este equilibrio de fuerzas, que va a ser ejemplo del mundo bipolar que caracterizará la segunda mitad del S.XX.
Dentro de los cambios militares que se van a provocar a raíz de la Guerra de Corea, aparece la denominada “guerra fantasma”, las temibles guerrillas coreanas actuaron en el conflicto configurando un cuerpo de ejército que actuaba por sí mismo y sin un control formal por parte de los contendientes en un principio, aunque en los últimos compases del combate y en algunas fases previas tanto comunistas como surcoreanos consiguieron establecer sobre ella un pequeño control en forma de concesión armamento y material bélico. Sin embargo es muy destacable hablar de la clara problemática que va a entrañar para las fuerzas regulares aliadas el enfrentamiento con estas fuerzas fantasmas. Un oficial del 2º de marines, comentaba; “las reglas del combate están cambiando, antes por lo menos veíamos al enemigo, ahora está camuflado de mujer y niño que se introducen entre nuestras líneas y nos sabotean y atacan desde la sombra sin poder diferenciar a los civiles de los guerrilleros” Este testimonio es muy claro a la hora de comprender el desconocimiento y la incertidumbre de unas tropas ceñidas aún a las viejas tácticas y normas de la guerra convencional. Corea sirvió como precedente para la posterior Guerra de Vietnam. Los dos conflictos, fueron guerras populares, en las que un peso importante del teatro de operaciones fue cubierto por el pueblo en armas, como se comentó anteriormente esta política fue orquestada por Kim il Sung, y es fundamental entender para ello la reconstrucción de los comités populares, de esta forma se otorgó al pueblo la posibilidad de organizarse y luchar por su cuenta alentando su propia ideología y la necesidad del pueblo coreano de ser libre de una vez por todas.
Por último, puede hablarse de la bomba atómica y su proyección. Tal vez, esta fuera la última ocasión “segura” de utilizar armas nucleares con una clara ventaja por parte de los EEUU. Hay que destacar que estos contaban allá por 1950 con 150 cabezas nucleares, mientras que los soviéticos, alcanzaban el número menor de 25. Por otro lado, estos no estaban de cara a la opinión pública, en guerra declarada y abierta, pese a que su contribución fue inestimable para los planes de Corea del Norte. El poderío nuclear estadounidense superaba por lo tanto con mucho al soviético. No obstante, la fuerza atómica no fue utilizada pese a que el presidente Truman y el General MacArthur, parecían convencidos de hacerlo, a partir de ahora, va a comenzar la lucha de poder que configurará la denominada Guerra Fría y el uso nuclear conllevará la destrucción mutua. Queda reflejado por lo tanto que el conflicto coreano refleja un punto de inflexión en la política nuclear.
Para el bloque comunista, por supuesto también hubo cambios, y no sólo los inherentes a su condición antagónica con el mundo occidental comandado por los EEUU. Por un lado puede observarse la nueva concepción de guerra a la que van a enfrentarse. El joven régimen comunista de Mao, había contado con una experiencia militar previa al conflicto basada en su propia experiencia conseguida durante su guerra civil unos años antes. No obstante la guerra que se libro, gozó de un carácter más basado en los números y el tamaño de los contingentes de tropas que en una autentica estrategia militar. Por supuesto, al enfrentarse en Corea al ejército más preparado y entrenado del mundo los planes militares en un primer momento se fueron al traste. Por lo tanto ha de reflejarse que se van a producir grandes cambios. El ejército chino va a sumar a sus inmensas posibilidades de leva una mejora técnica y estratégica. Así pues los campos de batalla coreanos fueron un gran centro de entrenamiento y adquisición de experiencia para el futuro ejército chino.
Por lo que corresponde a la URSS, la muerte de Stalin en 1953 va a generar un proceso aperturista. Kruschev va a iniciar una nueva política encaminada de manera más fehaciente hacia el desarrollo de infraestructuras industriales, dejando de lado hasta cierto punto la industria armamentística aunque por supuesto sin dejar de invertir en ella como demuestran los informes de armamento de la década de los 50.
Es en este lugar, Corea, donde desde mi punto de vista comienza lo que se denominó la Guerra Fría, comenzará para los dos grandes bloques un enfrentamiento silencioso caracterizado por la posibilidad de la mutua destrucción.



CONCLUSION FINAL


He llegado de esta manera al final de la breve exposición sobre el conflicto que enfrentó a las Dos Coreas y a los dos mundos. Como citaba anteriormente, esta guerra se me presentó un poco más trágica que cualquiera de las otras que se libraron en la segunda mitad del S. XX con relación a las luchas de poder de los dos grandes bloques dominantes. Fue una guerra sin final, normalmente, los enfrentamientos suelen llevar a distintos puntos, hacia la dominación de un enemigo u otro sobre los territorios del contrario. Puede llevar a cambios políticos, económicos, sociales y culturales, a cualquiera de ellos o a todos a la vez, sin embargo, y pese a que la Guerra de Corea nos presenta una serie de nuevas estructuras y de modelos de desarrollo en ambos bandos, fruto de esta misma, no hay por otro lado unas conclusiones claras, más allá de la vuelta al statu quo anterior al hecho en sí. EEUU siguió dominando en el sur, de tendencia capitalista pese a que sus mismos ciudadanos tras la invasión del Paralelo 38º se refugiaron de manera más o menos libre e intencionada en unas estructuras económicas de tendencia socialista. Por lo tanto en Corea del Sur, la guerra no va a llevar al pueblo coreano a unos beneficios sociales claros que pudieran ser positivos en el futuro. Mientras tanto, en el norte, el gobierno de Kim il Sung, favorecido por la órbita socialista, en un primer momento soviética, y posteriormente china, no presento la más mínimas garantías democráticas a su población, que se entregó en cuerpo y alma a la lucha, quedando esto claramente demostrado en los balances de muertos, damnificados y por supuesto en la situación de ruina a la que se enfrentó el país.
Por lo tanto, hablar de la Guerra de Corea, es hablar de una guerra sin el más mínimo cambio resultante y sin el más mínimo beneficio, estos dos factores me llevan a afirmar que fue por lo tanto una lucha sin el más mínimo sentido, más allá de un primer pulso entre EEUU y la URSS a modo de visualizar el poder de las fuerzas de ambas potencias.
Pablo Iglesias Ordóñez
Universidad de Salamanca
BIBLIOGRAFIA


Cummings, Bruce. El Lugar de Corea en el Sol. Córdoba, Argentina. 2004

Hobsbawn, Eric. Historia del Siglo XX. Barcelona, 1994

Ki-baik Lee. A New History of Korea. Seúl. 1967.

Blair, Clay. The Forgotten War: America in Korea, 1950 – 1953, New York: Times Books, 1987.



PÁGINAS WEB

www.historiasigloXX.org/historiadelasrelacionesinternacionales/guerradecorea


ARTICULOS

Martín Maglio, Federico. La Guerra de Corea. http://www.fmmeducacion.com.ar/

[1] Hobsbawn, Eric. Historia del Siglo XX. Págs. 234-235. Barcelona, 1994.
[2] Cummings, Bruce. El lugar de Corea en el Sol. Córdoba, Argentina. 2004.
[3] Cummings, Bruce. El lugar de Corea en el sol. Córdoba, Argentina, 2004.
[4] Ki-baik Lee. A New History of Korea. Seúl, 1967.
[5] Cummings, Bruce. El lugar de Corea en el Sol. Córdoba, Argentina, 2004.