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El rincón del inconforme

sábado, 14 de junio de 2008

El Fuero de Plasencia, análisis desde la Historia de las Mentalidades. Cultura y Mentaliddes en la Edad Media. Universidad de Salamanca

El Fuero de Plasencia, mentalidad medieval.


El planteamiento a la hora de realizar este trabajo de la asignatura; “Cultura y Mentalidades en la Edad Media”, fue marcado desde un principio de manera muy clara, y estructurado en tres partes, plenamente diferenciadas.

- Resúmen del texto.
- Utilidad que tiene para la “Historia de las Mentalidades”.
- Crítica como fuente histórica.

Desde un primer momento, me surgió la problemática de llevar a cabo un resumen de un texto de carácter legislativo como es el caso del fuero. En lugar de ocupar líneas y líneas, resumiendo sus leyes he optado por llevar a cabo un pequeño análisis del texto, desde el punto de vista de su significado hístórico, cómo influye en la sociedad de la época, de manera que sirva de introducción para el posteriór apartado del trabajo, la utilidad para la “Historia de las Mentalidades”. Si se realiza una lectura apropiada del texto, puede llegarse a la conclusión de que un fuero recoge los pensamientos y las inquietudes de la población para la que fue otorgado.

Resumen


La invasión que se produce en la Península Ibérica, por parte de los musulmanes trae consigo una importante problemática, la pérdida de las bases legales que regían la península bajo el mando del Estado Visigodo.
Durante las primeras décadas, se produjo algo que condicionaría profundamente la legislación posterior, va a adoptarse el derecho consuetudinario, fruto de la tradición germánica que había calado de manera muy profunda en la sociedad tras los trescientos años de dominación de la península, razón que según algunos historiadores como Eduardo de Hinojosa o Sánchez Albornoz, va a condicionar de manera determinante la legislación de los Estados altomedievales peninsulares, presentando estos fuertes influencias germánicas. Se observan coincidencias entre el Fuero de Plasencia y el de Córdoba, de 1241, apareciendo en los dos la lex omnia crimina, que Fernando III, mando traducir del Fuero Juzgo visigodo.
Será a partir de mediados del S.XII, cuando el Estado comience, al menos sobre el papel, a hacerse cargo de impartir justicia sobre los delincuentes. Hasta entonces, queda atestiguado en algunos fueros, los autores de los delitos contra las personas, en especial los de sangre, podían ser ajusticiados por los afectados. La venganza de algún modo estaba considerada como legal en determinados casos. A modo de ejemplo, me gustaría citar un fragmento del texto resultante de la reforma del Fuero de Plasencia llevada a cabo por el rey Sancho de León y Castilla en 1292:

“Todo omne, que camino quebrantare...et matare omne...; muera por
ello...mandamos, que los alcaldes de la tierra en que acaesciere –
alguna destas cosas, que fagan pesquisa sobre ello”[1]

Otra mención interesante, entre las coincidencias que se observan entre el Fuero de Plasencia y el Liber Gothorum, que posteriormente se recopilaría en el llamado Fuero Juzgo, es la Nº. 52, [Del maestro que a su disciplo firiere]Ley sesta y la Nº. 132, [Del que espantare bestia]Ley XII. Ambas del Fuero de Plasencia y las del Libro IV, Título V y VII del Fuero Juzgo.

“Si maestro de qual mester que fuere a su discipulo firiere, non peche
ninguna cosa. Et si por aquel firimiento por ocasion muriere, el maes-
tro non peche calonna nin sala por enemigo. Todavia iure con .XII.
uecinos o fijos de uecinos que por otra mala voluntat non lo firio e
sea creydo” (52) y “todo omne que en trebeio con coz o con otra co-
sa a otro firiere, non peche nada...”.[2]

“Si algun omne por poco seso, ó trebeiando, alanzó piedra, ó alguna
cosa o estevan muchos omnes aiuntados, é feriere algún omne ó lo
matare; si se pudiere purgar por su sacramiento, ó por testigos, que
non habia voluntad de lo ferir, nin de fazer mal, no sea tenudo del
omizilio dar, nin deve morir, ni perder por ende su buena fama, ca
non lo mato por su grado”.[3]

Pueden ser observadas claramente las coincidencias que se presentan entre los dos textos.
Para comprender los fueros, su significado más allá de la cuestión legal, es importante ampliar la visión y entender el contexto sociopolítico en que surgieron. La Edad Media en España está inevitablemente unida a la reconquista. La política de los reyes cristianos, se basó principalmente en la repoblación, dotar de población los territorios de nueva conquista, y en especial los territorios de frontera con Al-Ándalus, es una prioridad absoluta para los monarcas del norte penínsular. A modo de inciso, y para comprender mejor a lo que me refiero, se puede observar como las conquistas de reyes como Alfonso VII, véase la toma de Almería o de ciudades como Úbeda o Baeza, no se consolidaron entre otras cosas por la excasez de bases de apoyo logístico importantes en la zona de la actual Extremadura y Castilla la Mancha. A excepción de Toledo. Es importante comprender esto ya que la excasez de estas ciudades condicionaba de manera clara los avances y por supuesto otros aspectos como las parias, aunque eso es salirse demasiado del tema que nos ocupa. Por lo tanto, retomando el hilo del trabajo, desde el punto de vista de la reconquista esto es fundamental sin lugar a dudas. La reconquista, necesita consolidar los territorios para poder aumentar el poder económico y a la par el militar. Para esto es necesario que se establezcan poblaciones allí donde se han efectuado estas nuevas conquistas, el fuero, es una buena forma de atraer a esa población hacia las fronteras y consolidarla. Este, genera un marco jurídico que permite a la población obtener una serie de derechos y privilegios importantes para el desarrollo de la vida diaria. Se pueden observar claros ejemplos en el texto que nos ocupa. Un privilegio por acudir a poblar Plasencia, puede observarse en el siguiente artículo del fuero:

“...otorgo que conceio de Plazencia non vaya en hueste si non fuere
en su frontera, o con el rey & non con otro, e tres meses & non más”[4]

De esta manera, los nuevos habitantes de Plasencia, estarían exentos de acudir a formar tropa más de tres meses en las campañas bélicas del rey. Es un claro ejemplo de los privilegios que como mencioné anteriormente eran otorgados a los pobladores, de manera que, poblar Plasencia fuera atractivo para los nuevos fronteros.
Pero como he comentado antes, y de manera que se pueda observar un ejemplo del marco plenamente jurídico, voy a citar otro de los artículos del fuero, esta vez de tipo administrativo:

“...todo omne que a paret agena se casa quisiere arrimar, dé la meetat
del preçio que costó la paret & después arrime...”[5]

Se puede observar claramente como el fuero, cubre todo tipo de pesquisas y ordenamientos de tipo cívico.
Posteriormente en los siguientes apartados de este texto, se podrá observar como el Fuero de Plasencia, y en general el resto de los fueros que nos encontramos en la geografía historica peninsular, abarcaron una serie de preceptos fundamentales para conocer diferentes aspectos de la sociedad de la época así como en parte la mentalidad de sus habitantes.
A modo de conclusión de esta primera parte, comentar por lo tanto que los fueros son algo más que una serie de textos legislativos. Influyeron de manera decisiva en la Historia Medieval, estructurando y dotando de derechos, deberes y privilegios a las poblaciones que fueron surgiendo en el territorio peninsular, fruto de la reconquista.



Utilidad que tiene para la Historia de las Mentalidades



Hablar de Historia de las Mentalidades, supone abarcar una serie de conceptos inmateriales que conformaron y siguen conformando la historia de las colectividades.
Los fueros, desde mi punto de vista, son uno de esos conceptos que influirán de manera decisiva en la mentalidad colectiva que va a surgir en la Edad Media peninsular al dotar a una población de una serie de preceptos, que por ende, van a afectar al grupo en general, se producirá entonces un claro sentimiento de colectividad que va a repercutir posteriormente en la historia del común de la villa. Se crea un sentimiento de comunidad y de libertad, de pertenencia a un grupo social conformada por todos los miembros, con uan serie de derechos, deberes y privilegios comunes a todos.
Las políticas que se plantean desde un gobierno, como en este caso puede ser el de Alfonso VIII, aunque no se conoce a ciencia cierta quien otorgó el fuero a la villa de Plasencia, no pueden ser llevadas a cabo si no hay una población que sirva de lanza para su realización. A su vez, esa población que va conformar el cuerpo central de la política, necesita una serie de apoyos, todos ellos están recogidos en los fueros. Estos documentos procuran una base jurídica que engloba aspectos económicos y sociales que son fundamentales para posteriormente crear una conciencia social que determinará la mentalidad de la población.La obra en la que está centrado este trabajo, presenta artículos como el Nº 31:

“...otorgo que todo omne que fuero quisiere quebrantar, sea lapidado
si calonna”[6]

Se observa claramente la importancia otorgada al fuero, no a las meras leyes y ordenanzas sino al marco jurídico que engloba a todos los habitantes de la localidad. Quebrantar el fuero supone atentar contra el colectivo, atentar, como citaba antes, contra esa estructura social unida por el fuero, esa estructura que va a ser fundamental en el surgimiento de la mentalidad del colectivo.
Por otro lado, dejando el hilo actual, el de esa mentalidad que surge con el propio fuero, me gustaría hablar un poco del contexto en el que aparecen estos aspectos legales. La historia peninsular medieval, no deja de estar estrechamente relacionada con lo que sucede en el resto de Europa. No es coincidencia que sea en esta etapa de la Historia, el S.XII, cuando la Iglesia, al mando entre otros de Gregorio IX, comience a ver la necesidad de hacer todo lo posible por que la ley se cumpla. No en vano, este papa, encargará a Raimundo de Peñafort, noble aragonés, nacido en Barcelona, la importante tarea de reunir el conjunto de textos jurídicos vigentes en la época[7]. Va a producirse una sistematización jurídica, cierto es sin embargo que el fuero no pertenece al derecho canónico, sin embargo, el dato de la obra de Raimundo de Peñafort, es importante para comprender como la sociedad de la época, en este nuevo resurgimiento que es el S.XII, tras la época de “oscurantismo” posterior a la caida del Imperio Romano, esta otorgando un fuerte valor al nuevo derecho. Las instituciones están estableciendo, tras esa época de derecho tradicional, unas nuevas bases legales, que, aunque inspiradas sin duda en época anteriores que se remontan al mismo derecho romano, se presentan ahora desde el poder gubernamental. Ya no hay cabida como se comentaba al principio del texto, a la venganza legal, ahora es el alcalde, el representante de la autoridad real, quien basándose en el fuero va a ostentar el poder ejecutivo. Todo esto va a hacer surgir un nuevo concepto, el del poder legislativo de la monarquía, aunque anteriormente la monarquía por supuesto contaba con el poder legislativo concreto, el nuevo auge del derecho va a hacer que se tome mucho más enserio este poder por parte de la realeza. Claro reflejo de esto es la obra, El Libro de la Justicia y el Pleito, publicado en Francia en el año 1260, en el cual se afirma categoricamente “lo que agrada al príncipe, es ley”.
Por lo tanto, me gustaría reflejar que los fueros van a influir de manera total y decisiva en la mentalidad del hombre medieval, creando un vínculo de unión social, un marco jurídico, y una conciencia de pertenencia a un hábitat común, en el que se sienten protegidos y en comunión con el resto de los pobladores.


Crítica como fuente histórica



Las fuentes históricas se clasifican en dos, primarias y secundarias. Las primeras son aquellas que han sido elaboradas de manera contemporánea a los hechos, las secundarias corresponden a aquellas otras que han sido modificadas, fruto ya de analisis historiográficos. En este caso como podrá observarse nos encontramos ante una fuente primaria, el fuero nos llega sin modificar, tal y como fue redactado. Por lo tanto, hay que destacar lo valioso del texto, el cual es un testimonio de primera mano que nos revela datos valiosísimos de algo tan influyente en la cultura de la época como son su leyes.
Un fuero, analizado desde el punto de vista de un historiador, plantea una serie de dudas generales. Aunque pueden verse claramente reflejados determinados elementos que influyeron en el marco social, y que de hecho fueron retratados en el fuero, y desde este punto de vista, hay que entender que los fueros son un buen documento para entender y analizar ciertos problemas y aspectos de la sociedad medieval, pero no pueden tomarse como única referencia.
El fuero no deja de ser la recopilación de unas normas de carácter jurídico que no informa de manera clara sobre la época en concreto. Es complicado analizar la sociedad medieval basándose únicamente en un texto tan concreto como este.
Para llevar a cabo un estudio orientado hacia la mentalidades que se desarrollan en la Edad Media, hay que consultar una gran multitud de obras, y no me refiero a obras de diversos autores únicamente, sino a obras que abarquen un amplio espectro documental, como pueden ser de carácter filosófico, religioso, político o administrativo.
En el Fuero de Plasencia, como en sus textos hermanos, los provenientes de la denominada familia de Cuenca, ya que el fuero de esta ciudad sirvió de modelo para llevar a cabo los de otras muchas villas, nos plantea en sus artículos, muchos datos que permiten de cierta forma adentrarse en las mentalidades de la época. Es destacable el papel que juega la mujer en la sociedad, citaré algunos ejemplos citados en el fuero que nos ocupa:

“Toda mugier que a sabiendas fijo abortare, quemarla si manifiesta
fuere; si non, salvesse por fierro”[8]

“Toda mugier que omnes o bestias o otras cosas legare, quemarla; si
non, salvesse por fierro; si baron fuere & legador, tresquilallo & ba-
terlo & echarlo fuera de la çibdat; si negare, salvesse por lide”.[9]

“Mugier que fuera erbolera [o] fechizera, quemarla o salvesse por fie-
rro. Por estas cosas ha la mugier de tomar fierro; por otra cosa ningu-
na non ha de tomar fierro”[10]

Considero que son estos buenos ejemplos para demostrar como el fuero nos da datos de la mentalidad de la época. La mujer, se ve claramente etiquetada de maliciosa. El aborto, la esterilización de hombres y bestias o la hechicería son elementos asociados a la figura femenina, reflejo de una sociedad nose si misógina pero desde luego en la que las mujeres se encuentran en una importante inferioridad de condiciones.
También aparecen en el fuero, artículos que nos demuestran la importancia de algo que ahora en ocasiones parece tan ajeno a nosotros como es el honor. Encontramos artículos que pueden incuso pasar por producirnos gracia, pero que en su momento ninguna tenían y el que sean reflejados en el fuero es muy revelador para comprender parte de su mentalidad.

“Todo omne que a otro su culo en la faz pusiere o con longanal diere,
peche XXX mrs. & exca enemigo si pudiere provar o iure con XII vezi-
nos & sea creido...”[11]

Véase, en este artículo lo que mencionaba anteriormente, la defensa del honor queda cláramente reflejada en este artículo. Me parece interesante este artículo por burdo que pueda parecer, es muy importante analizar de manera correcta que incluso la chanza más mínima podía ser tomada como una grave ofensa por parte del damnificado. El honor, el cual se trata en el temario de la asignatura es fundamental en esta época. Desde luego hay que tener en cuenta que en el momento en el que un historiador o incluso un simple lector, realiza una lectura de material puramente histórico como puede ser este debe introducirse por completo en el contexto de la época. Sólo de esta manera se podra comprender de manera total el texto y podrá analizarse todo su contenido. Todo esto no son más que meros ejemplos de lo que significaba el honor, la honra en la España medieval del S.XIII.
Por lo tanto y a modo de finalización de este trabajo, me gustaría concluir que el problema más importante que puede presentar cualquier texto de tipo histórico es la falta de visión de contexto que pueda tener el lector. Analizar el Fuero de Plasencia, revelará al lector que sepa apreciarlo una serie datos que permitirán observar muchas características de la sociedad medieval y de su mentalidad.

Pablo Iglesias Ordóñez

VOCABULARIO DEL TEXTO


- Omne: Hombre.
- Peche: pague.
- Firimiento: hiera, haya causado heridas.
- Calonna: multa económica.
- Fijos: hijos.
- Trebeio: juego, diversión.
- Legare: ligar, atar. Provocar impotencia masculina.
- Tresquilallo: pelar, cortar el pelo.
- Baterlo: azotarlo.
- Lide: pugna judicial.
- Erbolera: herbolera, hechicera.
- Longanal: pedo, ventosidad.


BIBLIOGRAFÍA:

- Majada Neila, Jesús. El Fuero de Plasencia. Introducción, transcripción y vocabulario, Salamanca, 1986.
- Postigo Aldeamil, Mª Josefa. Edición y estudio del Fuero Plasencia, Madrid, 1984.
- Jacques, Paul. Historia Intelectual del Occidente Medieval, Madrid, 2003
- Loring, Mª Isabel; Pérez, Dionisio y Fuentes, Pablo. La Hispania Tardorromana y Visigoda. Siglos V-VIII, Síntesis.

[1] Fuero de Plasencia, Art. 738. [Del que matare a otro, Lex prima]
[2] Fuero de Plasencia. Nº 132. [Del maestro que a su discipulo firiere] Ley sesta.
[3] Fuero Juzgo. Libro VI, título V, VII.
[4] Fuero de Plasencia. Nº7 [De ir en hueste el conceio].
[5] Fuero de Plasencia. Nº 637 [Del que arrimare su casa a paret agena] Ley III.
[6] Fuero de Plasencia. Nº 31 [Qui quisiere quebrantar fuero de Plasencia]
[7] Jacques, Paul. Historia Intelectual del Occidente Medieval. Madrid. 2003. Pag. 390
[8] El Fuero de Plasencia. Nº 102. [De la mugier que fijo abortare].
[9] El Fuero de Plasencia. Nº 104. [De mugier que omnes o bestias legare].
[10] El Fuero de Plasencia. Nº 105. [De mugier erbolera].
[11] El Fuero de Plasencia. Nº 119. [Del a otro su culo en la faz pusiere] Ley nona.

Cometario sobre el acceso al poder e Imperium e Alfonso VII, de León

Alfonso VII, Imperium.



Me gustaría desde aquí, hacer una mención antes de comenzar al el gran trabajo realizado por Sonia Vital, ya que ha retomado con sus estudios sobre Alfonso VII, un periodo de la Historia que se encontraba sumido en un oscurantismo muy profundo, tal vez fruto de la excesiva valoración que se le ha dado al periodo del padre de doña Urraca, Alfonso VI. Este periodo, rodeado por toda la temática del “Cantar de Mío Cid” ha sido quizás más atrayente para toda la historiografía clásica, dejando de lado las décadas inmediatamente posteriores y que corresponden en este caso al reinado e imperio de Alfonso VII. En el año 1135, Alfonso VII, es coronado emperador en León, aunque es muy curioso observar como ni siquiera el lugar de su coronación está plenamente reconocido por la Historia, recibiendo homenaje de García de Navarra, Ramón Berenguer IV, Zafadola y diversos condes más allá de los pirineos, pese a que los reyes leoneses, desde época de Alfonso III el Magno, último rey de Asturias venían denominándose emperadores, fruto de la tradición neogoticista que va a extenderse a finales del S. IX y X, por la cual estos reyes estaban conminados a restituir el perdido reino visigodo, el hijo de Raimundo de Borgoña, puede considerarse bajo mi opinión el único de esos reyes leoneses que ha consiguió establecer un imperio plenamente consolidado, fuera de las meras interpretaciones y maniobras de la publicidad política de la época. Desde mi punto de vista, no se puede considerar al imperio que surgirá de esta coronación, de manera igual al Sacro Imperio Romano Germánico. La idea es completamente diferente, incluso se podría decir que en Europa pese al interés de un reino cristiano fuerte en la península no se tomó demasiado en serio esta coronación, aunque con esta afirmación no quiero restarle importancia a la obra política de Alfonso. Aún así, es destacable observar, como ni siquiera el papado, pese a la fuerte tradición, incluso familiar que le había relacionado a la realeza leonesa pareció darle demasiada importancia al suceso. Las autoridades pontificias, siendo Papa Inocencio II, no concedieron una exaltación más allá del mero reconocimiento. Le concede el título de “rey ilustre y glorioso”. El imperium de Alfonso VII, se basa en una auctoritas, que desde mi punto de vista, está plenamente instaurada, aunque eso si, respaldada por un fuerte apoyo militar, que no dudó en utilizar cuando se dio la ocasión.
Me interesa hablar por otro lado, de la escalada al poder de Alfonso VII, ya que al consultar los diferentes textos sobre este rey, llegué a la conclusión de la importancia que tuvo la Iglesia en esta etapa de la Historia para el reino de León y para la Península Ibérica en general. Con las luchas que precedieron a la Batalla de Zalaca contra los musulmanes en la Península Ibérica, llegaron a España aventureros y guerreros en muchos casos, nobles para participar en estas luchas contra la media luna, entre ellos aparecieron en la península miembros de la casa de Borgoña, aspecto para el cual sería determinante desde luego la figura de Constanza de Borgoña, esposa del rey Alfonso VI. Uno de ellos fue Raimundo de Borgoña, hijo del conde Guillermo I de Borgoña. Este noble, acabo por obtener del rey Alfonso, la mano de su hija Urraca, y convertirse en Conde de Galicia. Durante este tiempo será cuando comience a expandirse la orden de Cluny, por el territorio peninsular de manera más firme. Aquí es donde va a empezar a influir de manera particular la Iglesia y la orden monástica definitivamente.
Tras la muerte de Alfonso VI, surge la problemática de la sucesión, al haber muerto el heredero, Sancho Alfónsez, en la Batalla de Uclés. Urraca, mujer del ya fallecido Raimundo y madre del futuro Alfonso VII, pasa a ocupar el trono real. Su padre, ante la pérdida de su hijo, había confiado a Alfonso I el Batallador, rey de Aragón, la mano de su hija Urraca aunque este enlace no llegó a buen puerto, y no nacieron hijos de esta unión. Desde luego, y según mi punto de vista, hay una clara entromisión por parte de la Iglesia, en todas las disputas que enfrentaron a los dos monarcas. Alfonso de Aragón, no llevo a cabo una política demasiado favorable a la Iglesia, y digamos que no gozaba de demasiado prestigio en esta lo cual influyó de manera clave en la posición que tomaría contra él. También, me gustaría comentar la postura de Sonia Vital, en esta cuestión. Alfonso VI, tras el fallecimiento de su yerno, Raimundo de Borgoña, concedió el territorio de Galicia a su nieto, Alfonso Raimúndez, hijo del fallecido, el cual obtendría plenos poderes sobre esta tierra en caso de que su madre contrajera segundas nupcias. De esta manera, se puede observar el interés del rey por que el joven borgoñón, mantenga el territorio que se le concedió a su padre al casarse con doña Urraca. Esto sería determinante posteriormente para el acceso al poder del reino por parte de Alfonso Raimúndez, que recibirá homenaje por parte de los nobles gallegos, de manera que estos mantengan el “statu quo”en la región, conservando los privilegios que en un primer momento les concedió, su padre, Raimundo, y que posteriormente renovará Alfonso VII.
Desde un principio, los que no eran partidarios de que el batallador reinase en León y Castilla, contaron con la figura de Alfonso. Es aquí donde entra a jugar un papel fundamental la Iglesia. Rainiero de Bieda, conocido con el nombre papal de Pascual II, proviene de la orden de Cluny, al igual que posteriormente lo será el Papa Calixto II, que además es tío carnal de Alfonso Raimúndez, por lo tanto la Iglesia desde un primer momento se decantará claramente por la figura de Alfonso VII. De esta manera, Pascual II, escudándose en los vínculos familiares existentes entre Urraca y el Batallador, condena el matrimonio de estos. Para ver más conexiones entre la orden de Cluny y el rey Alfonso VII, se puede observar como Gelmírez, de ideas gregorianas muy firmes, las cuales correspondían de manera muy particular con Cluny, además de por toda la relación que había mantenido con Raimundo, el cual le ayudó de manera importante en su nombramiento como obispo, se postuló de lado del hijo de este desde un primer momento. Este punto del trabajo, me ha generado una pregunta que sería interesante analizar en otro momento, ¿los apoyos que Gelmírez mostró a Alfonso, son por la anterior ayuda que le prestó su padre, por las nuevas corrientes que se representaban físicamente en los borgoñones o simplemente responden al posicionamiento por parte del obispo compostelano de lado de una figura que puede hasta cierto punto “dañar” a doña Urraca en un principio? Pese a que no es algo determinante para comprender la figura de Alfonso VII, esto podría ayudar a comprender algunos puntos de pensamiento, como si entre vasallo y señor, en determinadas ocasiones surgía algún punto en común, más allá del mero vasallaje condicionado por el proceso de feudalización.
Por lo tanto, sin más dilación, se puede ver como Alfonso VII, cuenta con un apoyo clave, como será el de la Iglesia, con la que además él tendrá especial deferencia a lo largo de toda su vida. Siendo múltiples las donaciones que va a realizar a monasterios y diócesis a lo largo de todo su reinado. Como se puede imaginar, la continuidad de la línea de Borgoña es fundamental para ellos. Don Bernardo de Toledo también perteneciente en sus inicios a la orden de Cluny, será otro de sus apoyos fundamentales. Como mencioné anteriormente, su política de donaciones para con la Iglesia fue muy importante y refleja la política de mutuos apoyos de la época. Concedió por ejemplo a Gelmírez el permiso único de la ceca, le permitía acuñar moneda. Efectuó importantes donaciones a órdenes monásticas de la época, destacando la orden de Cluny y la del Cister, que además y en parte motivado este hecho por la postura de la monarquía hacia ellas, obtuvieron su máximo desarrollo en estos años. El monasterio de Sahagún, uno de los más destacados del momento, fue incorporado a la disciplina cluniaciense y el de la Moreruela, este tema es muy discutido, se le concedió a la orden del Cister. No obstante, también es importante hablar, que la política de colaboración con la Iglesia pasó también por concederle a esta gran autonomía en sus propios asuntos, tal vez consciente de lo importante que era para él mantener su apoyo. Como ejemplo se puede citar el caso de la destitución de Don Diego, el obispo de León, de sobra sabido que era bien considerado por el rey Alfonso VII, aun así y pese a las súplicas de figuras como los nobles Suario Vermúdez o Rodrigo Martínez este permitió que las autoridades eclesiásticas tomarán sus propias decisiones sobre el asunto. En cuanto a su política con las diócesis, se puede hablar de gran generosidad por su parte. Fundó la de Coria, impulsó de manera muy importante la de Salamanca, de la cual su padre había sido un importante valedor. Alfonso VI, encargó a Raimundo de Borgoña la repoblación de Salamanca entre otros territorios, este activó de manera importante la diócesis salmantina y al acceder a trono su hijo, Alfonso VII, renovó las concesiones otorgadas por su padre y por su abuelo. Hay que mencionar que prelados como don Navarro el cual encargado de esta diócesis, llevó a cabo un importante apoyo a la repoblación. Como se puede observar la Iglesia, llevó a cabo un apoyo determinante al gobierno del emperador Alfonso VII y desde luego, los beneficios fueron mutuos. Restauró también la de Zamora, en esta diócesis, llevó a cabo una importante labor. Consiguió que Calixto II, que era su tío, nombrara un nuevo obispo.
Volviendo al imperium de Alfonso VII, hay que afirmar que la problemática no se acaba hasta el fallecimiento de Alfonso I de Aragón. Las plazas de Castrojériz, Nájera, Burgos y Carrión, sufrieron la pretensión de este aun tras las paces de Támara, en 1127. Como comenta José María Mínguez la “Chronica Adefonsi Imperatoris”, dejó constancia de la gran importancia que tuvo la reunión en Zamora para atraer las voluntades y acabar firmemente con los problemas que estaba generando la nobleza con la intención de aprovechar la coyuntura del momento para intentar adquirir un aumento de sus propios privilegios
[1]. De esta reunión, el futuro emperador, consiguió el reconocimiento de su poder sobre la nobleza laica y eclesiástica gallega, además de gran parte de la leonesa y de los representantes de las ciudades más importantes de la Extremadura del Duero. No obstante Gonzalo Peláez, y los Condes de Lara, Pedro y Rodrigo, se oponen a él. Don Pedro González de Lara, será apresado en Palencia, junto con su primo Beltrán. Rodrigo y Osorio Martínez, son enviados contra el resto de los rebeldes, entre los que se encontraban Pedro Díaz del Valle y Pelayo Froilaz. En el año 1130, aún permanecía en rebeldía uno de los condes, don Rodrigo de Lara, en Asturias de Santillana, al cual fue a someter en persona. No obstante, la reacción con este es importante para comprender la política de la época. Tras su captura, Alfonso, le concederá la tenencia de Toledo, y le dotará con nuevos honores en Castilla y en la Extremadura. Pese a que después acaba exiliándose, hay que comprender como el uso de la fuerza, busca simplemente una relación de vasallaje, un pacto feudal. Para comprender plenamente el porqué de la postura tan contraria de los de Lara, hay que reflejar, como estos desarrollaron su poder territorial en la zona castellana. Aquí, entran en contacto intereses entre el batallador y la mencionada casa de Lara. El rey de Aragón, había mantenido duras pugnas con los Castro, enemigos tradicionales de los Lara. Por lo tanto se puede observar como la postura de estos está condicionada por una serie de intereses económicos y territoriales. Otro bache durante el gobierno de Alfonso VII, fue Portugal, la tía de Alfonso, Teresa, hija de Alfonso VI, y casada con otro miembro de la casa de Borgoña, Enrique. Desarrolló, desde un primer momento tendencias autonomistas, las cuales se vieron favorecidas por las crisis internas que azotaron al reino de León, durante el reinado de Urraca, tras la muerte del rey Alfonso VI. Teresa, que había invadido el sur de Galicia, tuvo que ser reprimida por las tropas del rey de León, este cercó Guimaraes donde se encontraba el hijo de Teresa, su primo Alfonso Enríquez. Posteriormente, al revelarse Alfonso Enríquez contra su madre, la situación varió, no obstante las ideas autonomistas continuaban aumentando, su política sigue siendo ajena al rey leonés, no obstante, no se autodenominará “rex portugalensis”, hasta 1139, esto puede resultar extraño ya que Alfonso Enríquez, derrotó a su madre algunos años antes, por lo tanto podría haber tomado antes esta iniciativa, sin embargo, esperó a la consolidación de la figura imperial de Alfonso VII, aunque la intención por parte de los portugueses de poco a poco desvincularse definitivamente del poder y los lazos con el reino de León y Castilla, quedó reflejada en su ausencia en la coronación imperial de Alfonso en León. Aún así, se puede observar cierto grado de sumisión desde mi punto de vista en la actitud adoptada por su primo Alfonso futuro rex. Al declararse rey en 1139, claramente influido, aunque esto no fuera determinante sino fruto de una marcada ideología de independencia de poder, por la victoria obtenida con sus tropas en la Batalla de Ourique, no se produce una colisión entre iguales sino que hay un reconocimiento de autoridad por parte de un poder mayor. El emperador reconocerá la figura real a cambio de vasallaje feudal, aunque este vasallaje por parte del poder portugués nunca llegó a mostrarse claramente. Por lo tanto se puede ver como a partir de aquí hay una política imperial, como hay una sumisión, un respeto de la auctoritas aunque esta se sustente en muchas ocasiones en los pilares del poder bélico.

Otro aspecto que destaca Mínguez, en la obra anteriormente citada, y que estoy usando como guión, ante las dificultades que me han surgido para entender determinados aspectos relacionados con la nobleza, es la cuestión de la independencia. Al analizar aspectos históricos hay que intentar no confundir contextos actuales con los pasados. La España del S. XI, del S XII, no responde al modelo mental actual. Era una España más dividida aún, el concepto de independencia con el que contamos en la actualidad no tenía cabida en aquellos tiempos. Siendo Urraca reina de León, su hijo Alfonso, fue coronado rey de Galicia en Santiago de Compostela, sería un error tremendo considerar que el título de rey de su hijo, tuviera unas connotaciones políticas similares a las de su madre o su padrastro el batallador, más bien responde a lo mencionado anteriormente en este trabajo, el interés por parte de la nobleza gallega de asegurarse el mantenimiento de su statu quo.
Alfonso VII, basó su poder en un dominio político efectivo sobre sus reyes vasallos. No obstante como comentaba al principio, me cuesta asimilar la idea de imperio de Alfonso VII. Por un lado, la Historia demuestra, que Alfonso el emperador contó con una auctoritas que le concedió la categoría de emperador, en su coronación recibió el homenaje de reyes y condes de incluso más allá de los pirineos. Por otro lado, su papel en la reconquista acabó por consolidar su poder. Considero que la labor de reconquista que desempeñó, fue fundamental para conseguir ya no sólo que Europa considerase su auctoritas sostenida gracias al poder militar sino que de verdad adquiriese una autoridad moral reconocida, la autoridad que concedía la lucha contra los infieles. Algo fundamental en la labor de reconquista fue la consolidación de la base de Toledo, esta ciudad que había sufrido durante mucho tiempo las acometidas almorávides, sufrió un ligero impulso al conceder su tenencia el rey Alfonso VII al conde don Rodrigo de Lara. No obstante el despegue final comenzó cuando tras el exilio de este a Tierra Santa, la tenencia de la ciudad fue otorgada a don Rodrigo Fernández de Castro, que durante los dos últimos años había sido mayordomo real.
[2] El nuevo tenente, reforzó la posición, para esto además de Toledo el joven emperador, le había otorgado diversas ciudades y plazas fuertes en Extremadura y Castilla. Texufin, que había aprovechado el punto de debilidad surgido con el exilio del anterior tenente, atacó la plaza de Escalona, aunque el golpe no tardó en ser devuelto por parte de las tropas castellano-leonesas en los campos de Almonacid, quedando demostrado que la política del emperador no iba a ceder terreno.

Para no entrar en demasiados detalles, simplemente destacar la conquista de Oreja, paso muy importante para la reconquista ya que aliviaba la presión que caía sobre la “regia urbe” de Toledo.
Desde un punto de vista estratégico, Alfonso VII, supo aprovechar la coyuntura en la que se encontraban los almorávides, los cuales, estaban sufriendo importantes reveses en África, con la nueva horda que se aproximaba a ellos por el sur. Tasfin, el gobernador para los almorávides de la península, había sido requerido por su padre Yusuf ben Texufin, para acudir con tropas al Magreb y contener las oleadas almohades. Estos sucesos acaecen según Recuero Astray, muy útil cronológicamente, en el año 1138, en los meses de febrero y marzo, poco antes de que el antiguo mayordomo real y el emperador Alfonso, crucen el Guadalquivir para castigar a la población árabe. Es importante a mi parecer, a la hora de comprender como Alfonso VII lleva a cabo una política de liderazgo, para consolidarse en la figura de emperador, y para continuar con esa tradición de la predominancia del reino del reino de León en la Península, el borgoñón, comandará a los cristianos en la lucha contra los musulmanes, capitaneará la conquista, pero no solamente como líder de sus propios ejércitos sino como líder del resto de las tropas armadas cristianas.
Desde un principio, el trabajo sobre Alfonso VII, y su imperium, me trajo consigo una serie de importantes dudas. La sociedad, la política, las estructuras de poder de la Península Ibérica, no eran ni mucho menos similares a las que podían encontrarse más allá de los Pirineos. En un primer momento pequé de creer a pies juntillas lo que comentaba Recuero Astray en su obra, que junto con la de Mínguez ha sido fundamental en la articulación de este trabajo. El historiador gallego, especializado en Alfonso VII, menciona en uno de sus capítulos del libro las siguientes palabras, y cito textualmente: “No se trataba de un engranaje vasallático relacionado con las rígidas vinculaciones feudales de mas allá de los pirineos, sino sujetos a una idea mucho más simple: Alianza, fidelidad y servicio, sin feudo propiamente dicho, ni recompensa pecuniaria obligatoria, según la tradición peninsular”. Es cierto, que las relaciones vasalláticas establecidas más allá de los pirineos, eran diferentes en forma a las que surgieron en la Península Ibérica. No obstante, hay que tener en cuenta datos que nos muestran cómo la situación en la península, respondía a unas estructuras y a unos pactos y homenajes vasalláticos no tan indefinidos como en ocasiones puede parecer. A la hora de presentar el trabajo, califiqué el vasallaje practicado a Alfonso VII, como “suave”. Desde luego esta denominación es un claro error. En el ejemplo de la toma de Almería, aunque anteriormente, se pueden ver otra serie de demostraciones claras. Desde luego, el poder imperial de Alfonso VII, queda claramente reflejado, no en vano, el contingente militar que se despliega para tomar Almería, importante núcleo comercial y nido de piratas, fue eminentemente castellano. Por lo tanto, el emperador no sólo organiza las operaciones de los aliados sino que además deja patente su poderío y su pleno compromiso al aportar a las operaciones el mayor número de tropas. Hay que destacar que las operaciones militares que se van a desarrollar en territorio andalusí, marcarán un hito en la historia militar de la época. Se produjo una alianza repleta de intereses, entre castellanos y leoneses, aragoneses, pisanos, genoveses y catalanes entre otros. No obstante, la despoblación del territorio manchego, y la ausencia de grandes ciudades que permitieran el despliegue de los elementos logísticos necesarios para las grandes operaciones militares, va a condicionar de manera muy importante a las operaciones militares en Al-Andalus.
A lo largo de estas páginas, se ha tratado por lo tanto de llevar a cabo una pequeña visión sobre, el imperium de Alfonso VII. Como se ha mencionado, su figura alcanzó gran poder en la zona. Esto viene condicionado por una gran multitud de factores que en muchos casos se han visto unidos entre si. Hay que tener en cuenta, que la figura del emperador leonés que durante tanto tiempo fue paseada por los reyes anteriores a Alfonso, adquirió su plena concepción con el hijo de Raimundo y doña Urraca. La obra que llevó a cabo Alfonso VII es muy destacable por que no heredó un imperio, ni siquiera iba a ser rey. La coyuntura política en que se sumió la monarquía leonesa, tras la muerte del heredero de Alfonso VI, Sancho Alfónsez, en la Batalla de Uclés, revolucionó de manera total el futuro del reino de León. La Iglesia, como se ha podido observar fue partícipe en gran medida de la escalada al poder del joven Alfonso. Desde un principio, aunque en su propia familia fue ignorado en un primer momento, para algunos, entre los que estaba el obispo Gelmírez, o figuras de gran importancia en el mundo de la Iglesia, como Guido de Vicco, su tío, que acabaría convirtiéndose en el Papa Calixto II la figura del joven Alfonso Raimúndez, era la salida perfecta a una situación no deseada. No obstante, todo esto ocurrió en un periodo muy difícil de igual manera para la propia Iglesia, la expansión de la reforma gregoriana, y su influencia en las nuevas órdenes monásticas, como la del Cister, pero sobretodo la de Cluny, va a ser fundamental en todo este proceso. La Historia, y la fortuna de sus propios protagonistas, en muchas ocasiones se ve condicionada de manera muy particular por el contexto en el que se desarrolle y es que al igual que posteriormente cuando el ya emperador Alfonso VII, se embarque en la conquista de Almería y los territorios de Al-Andaluz, será fundamental para sus conquistas iniciales que los almohades comenzaran a ejercer su presión sobre las fronteras africanas de los almorávides, para su llegada al poder, fue fundamental el apoyo de la Iglesia, y entre otras cosas, que su padre proviniese de la casa de Borgoña.
Alfonso VII, demostró que contaba con una auctoritas firme, la tradición imperial leonesa, la mera teoría no habría bastado desde mi punto de vista para sostener durante sus 22 años de imperio. Desde luego, aplicó una política firme y severa desde un principio, y no se dejó amilanar por el poderío militar de su padrastro el rey Alfonso I de Aragón. No dudó en reprimir de manera ejemplar a los condes rebeldes, en particular a la familia de los Lara, que tantos problemas le crearon. Exigió a su tía la condesa de Portugal, Teresa de León, que cumpliese con sus deberes para con su figura, antes de ser nombrado emperador, aunque ya en estos tiempos sus actitudes políticas dejan entrever la idea futuro que manejaba. Posteriormente, para continuar con la cuestión de Portugal, reconocería a su primo Alfonso Enríquez, como rex portugalensis en el año 1143. Como bien refleja Mínguez, esto no es un pacto entre iguales, sino que el rey de León, ha adquirido ya el papel imperial, su figura se encuentra por encima de la de rex, cuenta con la auctoritas, y lo más importante con una potestas incuestionable.
En cuanto a los demás reinos, tras la muerte de Alfonso I el batallador, Alfonso VII, aprovecha para de nuevo recuperar una serie de territorios arrebatados por este. Las paces de Támara habían servido al menos sobre el papel para fijar las delimitaciones territoriales de ambos, tras la muerte del de Aragón, el rey leonés no deja escapar los beneficios de la situación surgida. Habiendo dejado en herencia su reino a las órdenes militares, y siendo esto al parecer para la nobleza y las fuerzas políticas de la zona un error, ya que estas era relativamente jóvenes y la situación de Aragón no era la misma que la que se daba en Tierra Santa, los navarros optaron por elegir a un descendiente de sus antiguos reyes, García Ramírez, mientras que la situación era más complicada en Aragón, ya que el heredero, Ramiro, había tomado los hábitos. A modo de inciso, como fácilmente se puede comprender, se había roto el equilibrio de las fuerzas peninsulares. Aragón, rota, ya no era un problema para León y la naciente Castilla, de tal manera que el predominio militar leonés se afianzaba de manera total.
No obstante y en una nueva maniobra política que beneficiaba de manera clara a León las autoridades papales, ordenaron que se respetara el testamento de Alfonso I. Sin embargo, sucedió algo aún más beneficioso para el reino de León. Petronila la hija de Ramiro el Monje, fue comprometida con el conde de Barcelona, Ramón Berenguer IV, cuñado y vasallo de Alfonso VII, de esta manera, el reino de Aragón, quedaba bajo vasallaje del reino de León. Al igual, que lo acabaría haciendo el reino de Navarra tras una serie de pactos fallidos, que acabarían desembocando en una unión firme y comprometida por parte de ambos monarcas al casar a la hija de García de Navarra, doña Blanca de Navarra con Sancho, el primogénito del emperador y al propio García con la hija que Alfonso había tenido con doña Gontroda, Urraca.
A modo de conclusión, para finalizar este trabajo, me gustaría volver al principio del texto, y reflejar que considero que Alfonso VII, desarrolló al menos una política imperial, que acabó desembocando, en lo que se podría denominar un imperio. Desde luego, no se puede comparar el Imperio Leonés del S.XII con otros imperios que se dieron en tiempos pasados ni otros que se darán en tiempos futuros, sin embargo, me gustaría destacar que el de Alfonso VII, merece ser destacado de una manera fundamental, por cómo se llegó hasta él. En un reino profundamente dividido por las circunstancias de la muerte de Alfonso VI, y sobretodo por la política que se llevó a cabo en tiempos de Urraca, en el que la nobleza había alcanzado una serie de privilegios y concesiones que perjudicaban el poder real en grado de cierta importancia, fruto de los vínculos señoriales. El hijo de Raimundo de Borgoña, consiguió establecer un control marcado por relaciones vasalláticas firmes, en un principio entre sus propios nobles, y posteriormente entre los reyes y señores vecinos. Esto es una gran hazaña, que debe ser objeto de reconocimiento y estudio, ya que su modus operandi, su organización, su política... En definitiva, su obra imperial y de gobierno, en palabras de Sonia Vital: “...trasciende sus fronteras temporales repercutiendo en estructuras sociales y políticas posteriores a su periodo”.
Pablo Iglesias Ordóñez.
BIBLIOGRAFÍA.

- Recuero Astray, M., Alfonso VII (1126-1157). Burgos, 2003.
- Mínguez Fernández, J.Mª., La España de los siglos VI al XIII: guerra, expansión y transformaciones: en busca de una frágil unidad. San Sebastián. 1994.
- Vital Fernández, S., Las trasformaciones sociopolíticas en el reinado de Alfonso VII. Tesis publicada por el Departamento de Historia Medieval, Moderna y Contemporánea de la Universidad de Salamanca. 2006.
- Martín Rodríguez, J.L., Manual de Historia de España: 2. La Historia Medieval. Historia 16.

[1] Mínguez Fernández, J. M. La España de los Siglos VI al XIII. San Sebastián. 1994.


[2] Recuero Astray, Manuel. Alfonso VII, 1126-1157. Reyes de León y Castilla. Colecc. Corona de España. La Olmeda. Burgos. 2003.

Pequeño comentario sobre la destrucción de México

INTRODUCCIÓN

Dos horas después de la medianoche del 12 de Octubre del año 1492, Rodrigo de Triana, sobre el palo mayor de la carabela llamada “Pinta”, anunció que veía tierra firme... Había avistado Guanahaní, conocida posteriormente como, San Salvador. Comenzó en este preciso instante, uno de los más apasionantes, trascendentales y terribles episodios de la Historia. La Conquista de América. El navegante Cristóbal Colón, al servicio de Isabel y Fernando, los Reyes Católicos, había descubierto, sin saberlo aún un nuevo continente, desconocido para el viejo mundo. El capitán, había llegado a América.
Durante los años siguientes, muchos fueron, lo que se embarcaron hacia ese “Nuevo Mundo”. Ni que decir tiene que el descubrimiento de América, supuso un cambio brutal para la política, la economía y la vida de España en general. Carpinteros, agricultores, albañiles, curtidores, marineros, veteranos de los ejércitos, todo tipo de personas, se embarcaron hacia las nuevas tierras, hacia las Indias. Pero fue una figura la que pasaría a la Historia. El conquistador.
La llegada a América, abrió un nuevo abanico de posibilidades a un determinado grupo de personas, de la baja nobleza en muchos casos, de zonas pobres en la gran mayoría. Sin profundizar demasiado en el tema, ya que no es el que nos ocupa, podemos mencionar, que se dieron diversas circunstancias que beneficiaron el surgimiento de la figura del conquistador, aunque, sin duda, la principal fue el pésimo presupuesto de la Casa Real Española. Esto detonó, a mi parecer, tal vez la principal causa del éxito de la conquista. Los conquistadores, a cambio de su autofinanciación, un porcentaje para los soberanos y la declaración de soberanía española sobre los territorios conquistados, recibían ciertos privilegios, eminentemente económicos y territoriales. Esto generó la fiebre de las riquezas, animó a muchos a embarcarse en una aventura, que podría reportarles inmensas riquezas y glorias. Este coraje infundido por el ánimo total de lucro, unido a la incapacidad de los indígenas de asimilar en un primer momento, lo que les caía encima, llevó a aquellos conquistadores a realizar algunas de las gestas militares más importantes y espectaculares, a la par que tristes y horribles que ha dado la Historia. Aquí, se tratará sobre una de ellas, la destrucción de México.



LA DESTRUCCIÓN POLÍTICA

En un trabajo sobre la destrucción de México, es fundamental, tratar el punto de vista de la política, para entender el cambio total que supuso para los indígenas de la región la llegada de los españoles. Hay que tener en cuenta, un elemento imprescindible, y es que, los españoles no se encontraron con unos pueblos bárbaros y atrasados, sino que coincidió con la época de máximo auge del “Imperio Mexica”[1], mal llamado azteca.
Si los mexicas testigos de la llegada de Cortés, hubieran podido vivir lo suficiente como para con el paso de unos años poder vislumbrar el cambio que supuso para su sociedad la irrupción española, habrían podido apreciar con todo lujo de detalles como daban un paso atrás en su desarrollo, pese a haber entrado en contacto con un mundo mucho más desarrollado a priori.
Antes de explicar el sistema político de los mexicas, y hablar de su desintegración, me gustaría concretar, que los mexicas pasaron de ser un pueblo, de sociedad piramidal con una configuración social en ocasiones muy avanzada para la época, a ser un pueblo encuadrado en un imperio sostenido gracias a la explotación de sus recursos, y en muchas ocasiones con unas características mucho más atrasadas que las que mantuvieron antes de ser dominados. Los mexicas contaban con un sistema educativo, al menos durante los cien años anteriores a la conquista,[2] universal y obligatorio, para todos los niños. Debían acudir, bien a los calmécac, recibiendo aquí una educación especializada, bien a los Telpochcalli, en los que estudiaba la mayoría. Incluso se conoce un dato muy representativo. Los calmécac, estaban reservados para la alta sociedad, sin embargo si algún chico perteneciente a un estrato social inferior, mostraba especial ánimo para el estudio, podía ingresar en ellos. Esto demuestra que el nivel intelectual y de conjunto de la población, entre los mexicas, sobrepasaba con creces en determinadas ocasiones aspectos en Europa tan firmes como la imposibilidad de la mezcolanza de las clases sociales. Hay que tener en cuenta que entre la nobleza del viejo continente, y la mexica, hay una fuerte diferencia. El carácter religioso. Al entrar en contacto los mexicas, con los toltecas, prácticamente en la caída de estos, quedaron tan impresionados, que quisieron ligarse con ellos mediante parentesco. Un noble culhuacano de origen tolteca, Acamapichtli, procreó numerosos hijos con mujeres mexicas, los cuales formarían el estrato de la nobleza en cuestión. Los únicos que podían optar a ser elegidos reyes o tlahtoani. Como se puede observar, se mezclan diferentes lazos de tipo de religioso. Mientras que en Europa, y mucho más en España, predominan otros aspectos, como puede ser el de la “Honra”.
No obstante, sus avances no se limitaban sólo al tema académico, se conocen sus vastas obras de ingeniería, véase la construcción de Tenochtitlán, para admirar su dominio de esta materia. Son conocidos también diversos códices y libros de pintura, en los que reflejan su historia y sus tradiciones, incluso hay relatos de misioneros franciscanos que hablan sobre la facilidad de estas gentes para comprender el idioma de los conquistadores y como pronto pudieron ellos mismos transcribir al castellano diversas obras de su cultura. Queda por tanto reflejado que los españoles no encontraron a su llegada un conjunto desestructurado de pueblos bárbaros, sino una sociedad adelantada en gran número de materias, con una historia definida y una clara identidad.
Visto este breve inciso sobre la sociedad mexica, me dispongo a entrar de lleno en el cambio político.
Como se ha retratado antes, la estructuración social del Imperio Mexica, era compleja y avanzada. La nobleza que surgió según la tradición antigua, de Acamapichtli, va a erigirse como la clase dominante. Este pequeño grupo, los pipiltin, la nobleza hereditaria, va a controlar los más altos puestos militares y religiosos. Entre ellos eligen al Tlatoani, Huey Tlatoani en este caso, como se denomina al “gran jefe” que domina varias ciudades o Altepetl, como se conoce en náhuatl. No obstante, el tlatoani, no goza de poder total y absoluto, sino que rinde cuentas a quienes lo han elegido, así fue hasta la fundación de la Triple Alianza, cuando ya se le concederán plenos poderes, y es elegido por un consejo elector.
Bajo los pipiltin se encontraban los macehualtin, hombres libres, el siguiente estrato social. Se dividían en clanes que mantenían una filiación de tipo geográfico. Esto solía significar que compartían la explotación de terrenos comunales. Se puede decir que estos son los dos estratos claramente diferenciados. Además, nos encontramos con los mayeques, siervos, podríamos traducir, los cuales se encargaban del trabajo de la tierra en beneficio de un tercero y diversas clases de esclavos, aunque casi todos con carácter temporal, exceptuando los que son fruto de las guerras, que se utilizan bien para los sacrificios, bien para el trabajo. No obstante, hay que mencionar que ni mayeques ni esclavos, constituían clases, plenamente diferenciadas de los macehualtin.
Sobre estos dos grupos, la nobleza y los hombres libres se configura básicamente la sociedad mexica. La nobleza dividida entre la clase militar y la clase religiosa, las dos características más importantes de este pueblo se aúnan en la nobleza. Y el pueblo en general, que se compone de comerciantes, agricultores, y de los diferentes oficios.
Otro punto importante a tratar, y que suele generar muchos errores y que además considero imprescindible para poder comprender de manera clara la cuestión que nos atrae; es la denominación de imperio, a lo que yo más bien denominaría una “federación tributaria forzosa”. Utilizo este término, porque la palabra imperio, proviene del latín imperium, y al utilizarse para denominar ciertas formas de gobierno que se dieron en Europa, a sufrido cierto tipo de connotaciones en el significado que impiden que sirva para referirse al modelo de control que los mexicas llevaron a cabo sobre los pueblos vecinos. Los pueblos tributarios de los aztecas del Anuhac, fueron dominados militarmente por estos, de manera que tenían que cumplir con una serie de tributos previamente fijados, para enviar a Tenochtitlán, sin embargo, fuera de esto, no sufrieron un control, más allá de la vigilancia sobre ellos para que se cumpliera con esos tributos. La llegada de los españoles y la conquista de los mexicas, y los demás pueblos, hace que estos se encuadren en un imperio en toda regla, con un control político, militar y económico total. Aquí, la palabra imperio si adquiere un significado pleno. Por lo tanto, sería conveniente apreciar, que para los habitantes de México, la privación de libertad en ámbitos como el jurídico, el militar, o incluso el económico, fijando un nuevo tipo de explotación y de trabajo, debió de resultar muy chocante, ya que no habían conocido eso antes.
Es así, de esta manera, como el término que a menudo muchos usan sin razón, el que provocará la destrucción política de México. Y es que la entrada de los pueblos indígenas mesoamericanos en la superestructura del Imperio Español, provocará una destrucción total de todo lo antes conocido. Al que los españoles llamaron rey o emperador, el Huey Tlatoani, era elegido por la clase noble, a modo del primum inter pares si se me permite la licencia, era un líder cercano, refiriéndome con cercano a que era conocido por todos. Los conquistadores les impusieron a un emperador, a miles de kilómetros de distancia. Impusieron a un virrey, que cambió por completo, todos los organismos de control a los que habían obedecido antes, estableciendo nuevos sistemas legislativos, penales, económicos... Es a esto a lo que me refiero cuando hablo de destrucción, se produjo un cambio tan total y repentino que la organización, que había predominado con las diferentes civilizaciones dadas en mesoamérica, que el colapso, fue terrible. Esta es la primera de las destrucciones de México, la política. Sánchez Albornoz, habla del “desgano vital”, como una de las causas de la crisis demográfica que se dio en América, yo opino que lo antes expuesto, se encuentra un escalón por encima, y es una de las causas del “desgano vital”.


LA DESTRUCCIÓN SOCIAL

Tal vez, este apartado, el de la destrucción social de las tierras del actual México, sea el más impactante a tratar. Es aquí donde de verdad se refleja el horror de la conquista.
Multitud de historiadores han trabajado sobre el tema de la “conquista biológica
de México, aspecto que fue crucial para la dominación del territorio. Según la terminología de Alfred Crosby, los conquistadores viajaron con su “biota portátil”[3]. Caballos, perros, ovejas, pollos y gallinas entre otros animales, así como, vides y flores, grano y cebada, con cizaña adherida, las ratas de los barcos, llevaron la peste. Los mismos conquistadores, propagaron enfermedades como la viruela, la malaria, etc. Además de ciertos vicios como el alcoholismo. Todo esto provocó un choque biológico brutal. Los indígenas no se encontraban inmunizados frente a estas enfermedades al no haberlas padecido nunca.
Las perdidas de población fueron catastróficas, se calcula un descenso estimado en la población de México del 90-95% entre los años 1519, llegada de los españoles y 1620, que es cuando comienza la recuperación. Alfred Crosby en un artículo sobre epidemias de suelo virgen en América, detalla, que las enfermedades como, la viruela, la tuberculosis, el sarampión, la influenza o las peste, cuentan con un mayor índice de mortalidad entre la población comprendida entre los 15 y los 40 años. No es difícil comprender lo que eso significa, la población en edad de trabajar, de reproducirse, de cuidar a los ancianos, sufre un mayor daño, con lo que la crisis social se acentúa hasta niveles desorbitados. Pero esto es solamente el principio. Lesley Bird Simpson, realizando un estudio sobre la explotación de la tierra en el México del S. XVI, presentó unos datos, en los que nos muestra las tierras que cambian de explotación agrícola a ganadera, tras la importante pérdida de población. Esto beneficiará en gran medida el aumento de la cantidad de cabezas de ganado de pastoreo y dará luz verde a la tesis de la “irrupción de los ungulados”, de la que hablaré más adelante y que provocará un desastre ecológico de proporciones épicas. Como se puede observar, la conquista de América no se iba a llevar a cabo únicamente de manera militar.
El hambre fue otra de las consecuencias de todo esto. A lo largo del proceso de colonización de México, se fue produciendo un fenómeno muy particular. Los intereses españoles, eminentemente los de carácter económico, pasaban por llevar a cabo un cambio importante en la economía de la zona. La agricultura, que había servido de medio de subsistencia a los nativos de la zona y que ocupaba el primer puesto en actividad laboral, se fue sustituyendo aceleradamente, por la ganadería y los trabajos en la minas. Esto beneficiará de manera importante el hecho de la proliferación de las llamadas encomiendas. Todo esto disminuyó fuertemente la producción de alimentos. Todo esto no obstante, tiene fuertes enlaces con la pérdida de población a que se vio sometida la zona. No deja de ser a la vez, causa y efecto del ciclo desastroso en el que se sumergió la zona durante mediados del S. XVI.
Por supuesto al hablar de la destrucción social, del antiguo territorio Mexica, y los demás pueblos que allí habitaron, no se puede dejar de tratar el tema de la “nueva vida”, que surgió al producirse un cambio tan sustancial en todos los aspectos que hemos tratado.
Como se habló anteriormente, la sociedad mexica, contaba con dos importantes bloques, los pipiltin y los macehualtin, los primeros configuraban el poder, tanto religioso y militar, no debemos olvidar que se ha bautizado la forma de gobierno mexica como un “militarismo teocrático”. Por otro lado, se encuentran los macehualtin, el pueblo llano, podríamos decir. Este grupo, contaba con plena libertad, eran los llamados hombre libres. La llegada de los españoles cambió la situación. En un principio, sobre todo hasta el año 1542, se produjo una época de apogeo, las leyes, eran prácticamente nulas, por lo que la esclavitud estuvo a la orden del día, y con ella todo tipo de abusos. Posteriormente, entra en juego la Corona y junto con las órdenes religiosas, tratarán de poner freno a eso. También es justo hablar, de los caciques o “curacas”, estos pequeños jefes tribales, proporcionaban a las encomiendas, la mano de obra a cambio de que los españoles los defendieran de los pueblos vecinos y por supuesto a cambio también de que en determinadas ocasiones, los encomenderos desviaran ciertos tributos a estos jefecillos locales. Por si esto pudiera levantar alguna duda, ya que contra estas líneas que tratan de la esclavitud en los primeros años del México colonial, se podría alegar que a partir de ese año 1542, los trabajadores normalmente, en la mayoría de los casos, recibían un salario por sus servicios prestados. No obstante, los bajos salarios, obligaban normalmente a los trabajadores a solicitar pequeños préstamos al encomendero que, en casi ninguna ocasión podían ser devueltos a este, por lo tanto, los trabajadores, entraban en un vínculo con la tierra de dicha encomienda, la que no podían abandonar hasta conseguir retribuir esos préstamos, que casi siempre seguían engordando con el paso del tiempo. Estos hechos por lo tanto reflejan una libertad bastante virtual.
Otro elemento del que se puede hablar a la hora de tratar aspectos sociales de la conquista de México, son las castas.
La llegada a los territorios mexicanos de los españoles, y los diversos pueblos que llevaron y aparecieron posteriormente, hizo surgir una sociedad fuertemente dividida en las llamadas castas. Esta división social, establecería la estructura de la pirámide social. En la cima, se encontraban los mestizos, los hijos de un español y una indígena. Pero lejos de intentar hablar de todas y cada una de las castas, lo que simplemente serviría para rellenar texto, ya que hay diferentes tratados centrados en este aspecto, mucho más completos, voy a intentar reflejar, como influyeron las castas en la sociedad de la época. Los mestizos, esa casta de españoles e indígenas de la zona, dominarán los cargos y el poder de la zona. Hasta aquí, podría entenderse que los españoles, lejos de intentar no mezclarse con los indios, promovieron una política de unión y posteriormente, cuando surgieron las primeras generaciones de esos que llamamos mestizos, alcanzaron ciertas cotas importantes de poder. Hasta aquí podemos hablar de una sociedad tolerante. Sin embargo, hubo muchas castas más. Quiero hablar de la que se llamó, coyote. Se llamó coyote a los hijos de un mestizo y una india o viceversa. Y fueron una de las castas peor consideradas de la nueva sociedad naciente. ¿Es posible que tenga algo que ver con el hecho de que un mestizo, hijo de blanco e india, al volver a mezclar su sangre con una india fuera mal visto? Desde mi punto de vista sí. Los blancos, se mezclaron con todas las razas que se podría considerar “puras”, y los frutos de estas uniones ocuparon puestos importantes de la sociedad. Es curioso, que incluso los mulatos, fruto de la unión de españoles con negros, tuvieron unos puestos sociales, moderados, sobre todo en temas relacionados con haciendas, y explotaciones. No se trata del color de la piel, sino de algo mucho más profundo, se trata de aspectos culturales. El que un mestizo, volviera a cruzarse con un indio o con un negro, un chino, o los frutos de los cruces entre estas otras razas, significaba un paso atrás para la sociedad dominante española de la época. Opino que dividir a la población, con aspectos raciales y culturales tan concretos, es un paso importante para la destrucción de un territorio, en este caso México.
Por último en este apartado de las consecuencias sociales de la conquista y colonización de México, se debe hablar de la irrupción del catolicismo y la consiguiente destrucción del culto prehispánico.
La conquista militar del que fue, el Virreinato de Nueva España, provocó desde los inicios, una serie de dudas, digamos morales. La sociedad europea de la época, legitimaba la conquista con ánimos de civilización. Esto significa que un Estado europeo, civilizado y culto, estaba en legítimo derecho de tomar posesión de aquellos habitantes de otros pueblos que se encontraran en un grado de desarrollo menor. La duda surgió, cuando los españoles, a la llegada a Tenochtitlán, se encontraron con un “imperio” perfectamente estructurado, con una cultura y una identidad plenamente configurada. Es ahí, cuando comienzan a surgir las dudas. Los indígenas americanos, fueron considerados más bien como gentiles, y como gentiles, por derecho natural gozaban legítimamente de la posesión de sus territorios.[4] Por lo tanto, ante la imposibilidad de declarar legitima la guerra por causas “civilizadoras” digamos, hubo que buscar otros pretextos. La religión era una buena opción. Se buscaron, pretextos que demonizaran a las religiones mesoamericanas, y qué mejores que los sacrificios humanos que celebraban, y la poligamia, ambos aspectos, tan profundamente antagónicos con el cristianismo.
Desde el punto de vista de diversos historiadores como David Wright o Alexander Von Humboldt, la religión, fue totalmente necesaria para la conquista. Hay que tener en cuenta, que la proclamación de la palabra de Dios, por parte de los religiosos españoles llevaba unida la expansión del castellano, y de muchos otros aspectos culturales europeos. Como comentaba anteriormente, la religión fue el apoyo más firme con el que contaban los conquistadores a la hora de la expansión y la legitimación de la conquista. En territorios como México, donde existían grandes núcleos de población y donde se había dado una cultura fuertemente religiosa, era necesario llevar a cabo proceso de aculturación más fuerte por parte de los españoles. De otra manera habría sido imposible la dominación, no en vano el proceso que sigue a la conquistas pasa por transformar por completo la cultura de los dominados, de manera que en el menor tiempo posible adopten como suya la nueva cultura bajo la que han sido subyugados.
Como es natural, los pueblos indígenas, no aceptaron esta nueva religión, y franciscanos, dominicos y agustinos, por este orden de llegada, tuvieron que desencadenar una dura labor de propagación de la nueva doctrina. Entre otras cosas, arrasando numerosos vestigios de los cultos anteriores. No obstante hay que admitir que tomaron muy en serio estos cultos anteriores, destacando la obra de hombres como fray Bernardino de Sahagún, que redactó un tratado completo sobre la vida y la religión de los indígenas de México, tras muchos años de recogida de información.
En un primer momento la política religiosa que durante los primero años siguieron las ordenes que alcanzaban aquellos territorios, pasó por intentar que los indígenas se involucraran lo más posible en la vida religiosa, no en vano, se permitió la ordenación de indígenas. Se consideraba que si estos podían recibir los sacramentos, también podrían recibirlos. Pero en la segunda etapa, que continúa a aquellos primeros años de la conquista, el proceso centralizador que poco a poco desempeña la corona española, hace que la labor de aquellos misioneros poco a poco vaya perdiendo libertad y adquiera un carácter más ortodoxo. Todo esto forzó aún más la caída de la religión prehispánica.
Como se puede comprender, los indígenas mesoamericanos, debieron sentir un choque cultural muy fuerte, en el momento en el que sintieron hundirse su tradición religiosa tan opuesta a la europea. Por eso este punto es muy importante para seguir comprendiendo, qué supuso la llegada de los españoles a mesoamérica.



LA DESTRUCCIÓN ECOLÓGICA

La destrucción ecológica de México que voy a tratar aquí, hablará principalmente de los problemas que conllevó la entrada en el ecosistema mexicano de los animales de pastoreo.
La exuberante vegetación del territorio mexicano, fue el escenario perfecto para que se diera la teoría de la “irrupción de los ungulados”. Cuando, los ungulados (herbívoros de pezuñas duras), tienen más alimento del que necesitan para perdurar con una nueva generación, se produce una irrupción de ungulados. Los animales reaccionan como lo hacen los virus, en las epidemias de suelo virgen, se reproducen y aumentan en número de tal manera que minan la capacidad de los vegetales de regenerarse. A continuación, se produce un descenso importante en el número de reses, que poco a poco se va equilibrando. La vegetación reacciona de manera inversamente proporcional. Cuando más ungulados hay, menos vegetación subsiste. Esto provoca la caída del número de animales, la falta de alimento. Una vez, que ambos se encuentran en los mínimos será cuando se equilibren de nuevo.
El daño, en el proceso anterior ya estará hecho. La vegetación, resurgirá en una densidad, altura y diversidad menor. Esto como se puede imaginar, cambiará por completo la flora de la región.
No obstante no debe buscarse, la causa del problema ecológico, en la irrupción de los ungulados simplemente. Los estudio sobres el tema, se realizan en islas remotas en las que se llevan a cabo a análisis sobre el impacto de los ungulados no domesticados. Según Caughley, en su libro “Overpopulation”; los pastores a veces mantienen el ganado a densidades más altas de lo que sería posible si equilibrara su propia bionomía. Por lo tanto, debemos achacar los problemas que generaron los ungulados a la mano del hombre.
Desde un punto de vista más amplio, no centrándonos simplemente en los pastoreos, hay que visualizar, que los conquistadores, llevarán a cabo diferentes obras de ingeniería, como los caminos o las ampliaciones de las ciudades, que unidos a la tala de árboles para la creación de zonas agrícolas o de pastoreo, o el arado de la tierra, generaron graves problemas ecológicos, deforestación, pérdidas de especies animales y vegetales o la erosión son algunas de ellas. A modo de anécdota relacionada con las acciones que destruyeron el ecosistema de México, puede hablarse de la desecación de la actual ciudad de México, erigida sobre las ruinas de la antigua Tenochtitlán, y que ha creado un paisaje que en cierto modo recrea las áridas tierras de Castilla

A lo largo de estas páginas, hemos llevado a cabo un pequeño análisis sobre la destrucción de México en ámbitos que van desde la política, y qué supuso para los indígenas el cambio del sistema de gobierno mexica, tanto para los propios mexicas como para los pueblos sometidos. Y analizando su entrada a un sistema imperial europeo. Se han visto también, algunos de los aspectos sociales de la conquista, que derivaron de ese primer cambio político. La castas, la religión, el hambre y las epidemias son algunos de esos efectos. Y por último, hasta que punto, la llegada de los conquistadores fue capaz de afectar a la tierra y marcarla de por vida.
Me gustaría destacar la importancia de los análisis de la destrucción de México. La historiografía se ha centrado mucho en la conquista; las armas, las tácticas, las fases de la propia conquista o los comandantes de esta, han sido objeto de estudio durante mucho tiempo. Sin embargo, tal vez se haya descuidado un poco, qué supuso en realidad todo aquel proceso. Las consecuencias, en muchos casos fueron fatales, las muertes, la destrucción de las ciudades, de la cultura, de los cultos o del ecosistema, fueron fatales y marcarían por siempre a la sociedad que estaba por nacer y la tierra en la que lo harían. Sin embargo, hay quien verá en esto un suceso histórico más. La conquista ha sido instrumento de creación de imperios, de expansión territorial, de obtención de riqueza o de mero entretenimiento de los poderosos desde que el mundo es mundo. Cuando se habla de la conquista de América, debe entenderse como uno de los procesos que hicieron a España imperio. Por supuesto debe criticarse la violencia como arma política, pero los sucesos y las acciones que se han tratado no dejan de ser actuaciones del pasado, de un mundo y una sociedad que ya desapareció.
Por otro lado, habrá quien piense que la conquista y destrucción de México, sirvió para configurar una de las culturas que pasarán a la Historia de la Humanidad, la hispana.

Pablo Iglesias Ordóñez



BIBLIOGRAFÍA:

- León Portilla, Miguel. Visión de los vencidos. Relaciones indígenas de la conquista. Universidad Nacional Autónoma de México. México DF. 2004
- Moreno Toscano, Alejandra. Historia mínima de México.. El Colegio de México. México DF. 1974
- D. Gillespie, Susan. Los Reyes Aztecas. La construcción del gobierno en la historia mexica. Tucson. 1993
- G.K Melville, Elinor. Plaga de Ovejas, consecuencias ambientales de la conquista de América. Nueva York. 1994
- Thomas, Hugh. El Imperio Español. De Colón a Magallanes. Península. Barcelona. 1996
- Thomas, Hugh. La conquista de México. Planeta. Barcelona. 1995.

- Bueno Bravo, Isabel. La gran capital de los Aztecas, Tenochtitlán. Historia, National Geographic. 2008, Nº58. Págs. 76-89.

[1] Pese a que no considero correcto denominar “imperio”, al mexica, creyendo que representa un concepto muy diferente en Europa, lo usaré como recurso a lo largo del trabajo, considerando es el sistema político que más podría asemejarse.
[2] León Portilla, Miguel. “Visión de los Vencidos”. Pág. 210. Universidad Nacional Autónoma de México. México DF. 2004
[3] G. K. Melville, Elinor. “Plaga de ovejas, consecuencias ambientales de la conquista de México”. Pag.15. Cambridge University Press. 1994.
[4] Moreno Toscano, Alejandra. Historia de México. El colegio de México. México DF. 1974.